Archivo de la etiqueta: Reforma fiscal

Parches fiscales para consolidar la Gran Coalición. -Alejandro Inurrieta/Vozpópuli-

Las cifras que aporta el ejecutivo en materia de recaudación, casi 7.500 millones de euros, son un brindis al sol.

Las decisiones sobre política fiscal tomadas por los gobiernos de Rajoy, y también por los últimos de Zapatero, no responden a ninguna planificación, ni ideología, sino a meros espasmos para cuadrar el déficit, una vez fracasada la hoja Excel de los Presupuestos.

La política fiscal de los últimos gobiernos ha sido un cúmulo de improvisaciones sin ideología

Solo así, se puede explicar las prisas para aprobar el último paquete fiscal, que será apoyado por la otra pata de la Gran Coalición, el PSOE, que incluye unas ligeras subidas de impuestos especiales (tabaco y alcohol) y un ensanchamiento de las bases imponibles en el Impuesto de Sociedades. Este impuesto parecía un queso gruyere por la gran cantidad de agujeros que presentaba, gracias a los lobbys en la época de Solbes, y que dejó la recaudación bajo mínimos, y que curiosamente ahora tiene que ser remendado, eso sí parcialmente, por un supuesto gobierno liberal.

Los agujeros en el Impuesto de Sociedades los cavó Solbes y Zapatero

Las cifras que aporta el ejecutivo en materia de recaudación, casi 7.500 mill€ se necesitan, son, de nuevo, un brindis al sol, que no tienen cotejadas con la realidad, y que sin duda responden, una vez, más a ejercicios de simulación en la oscuridad de los bajos del Ministerio en el antiguo edificio de Aduanas. Lo que sí sorprende es que hasta ahora, se podían deducir las empresas las pérdidas cuando tenían participadas que operaban en paraísos fiscales. Es decir, una forma de diluir beneficios era comprar o crear una filial en un paraíso fiscal, declarar pérdidas, como hacían algunas entidades financieras, y luego descontar esas pérdidas del resultado consolidado. Estas prácticas, tan injustas como insolidarias, reflejan hasta qué punto, las grandes corporaciones han estado mimadas por los diferentes gobiernos, aunque el primero de la clase fue, curiosamente, el mal llamado socialista de Zapatero.

Las simulaciones sobre recaudación tras la subida de impuestos son una broma

Estas grandes corporaciones, cuyos despachos de abogados y fiscalistas, dictan la política fiscal de los gobiernos, crean menos empleo que las empresas de menor tamaño y su contribución a las arcas públicas, resultaba ridícula, por más que los grandes liberales salgan en tromba a defenderlas, con el argumento que suponen y engordan la marca España, engendro de marketing para gloria de los grandes grupos empresariales que beben y se nutren del BOE.

La política fiscal en sociedades es dictada por los grandes despachos fiscalistas

Con estos parches fiscales, un pellizco del tabaco, otro del alcohol, solo licores espirituosos ya que el vino y la cerveza son saludables, por lo que no cabe desincentivar el consumo, y los anticipos del Impuesto de Sociedades, la Gran Coalición ya piensa que va a solucionar el problema del agujero fiscal donde todos los años se licuan y se blanquean miles de millones de euros. Las mejores estimaciones apuntan a que solo en el IRPF se calcula que el fraude alcanza los 20.0000 mill€, casi un 2% del PIB, junto a las rentas en paraísos fiscales que se cuantifican en más de 144.000 mill (7.400 mill de recaudación perdida).

Con estas cifras, el vicio fiscal en España de poner parches transitorios y utilizar la recaudación cautiva, tabaco, alcohol y gasolina, y ahora bebidas con azúcar, para justificar el fracaso en materia tributaria sigue siendo la máxima de los diferentes Ministros de Hacienda, lo cual desincentiva a gran parte de la población a cumplir con sus obligaciones tributarias, dando un ejemplo nefasto a quienes abogan por eliminar gran parte de la presión fiscal, bajo la teoría que donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los contribuyentes.

Como la práctica y la filosofía fiscal en España es compartida por PP y PSOE, se entiende la rapidez con la que se han puesto de acuerdo en los últimos días para acometer este pastiche fiscal, amén de la subida del salario mínimo y por supuesto el techo de gasto y la traca final de los Presupuestos. Con estas ayudas políticas, el PSOE salva al PP de las garras de Ciudadanos, que pretendía darle un giro más liberal a la política económica, y por supuesto pretendía eliminar el salario mínimo, variable denostada por las huestes de Garicano, al estilo de los académicos anglosajones.

La Gran coalición de facto va a cometer los mismos errores fiscales que en los últimos años

Lamentablemente, la Gran Coalición no acometerá la gran reforma fiscal que necesita España y que pasa por una equiparación de la fiscalidad de rentas del trabajo y capital, por una verdadera cruzada contra el fraude en rendimientos de capital mobiliario, por la instauración de un impuesto que grave la riqueza y por supuesto la equiparación de la fiscalidad de sucesiones en toda España. Seguimos siendo un país con baja presión fiscal relativa respecto a nuestra posición en el PIB europeo, con un 34,4% del PIB, muy lejos de Francia (47.8%), Alemania (39,8%), Italia (43,7%) y por supuesto los países nórdicos, todos ellos en el umbral del 40%.

No hay voluntad política del PP-PSOE en acometer la gran reforma fiscal que se necesita

En resumen, las medidas que se han aprobado por RD, como le gusta al PP, no van a solucionar los graves problemas de recaudación que tiene España. Como el PSOE ha asumido el techo de gasto impuesto por el PP, que consolidad los recortes ya realizados en 2016, cuando la recaudación se desvíe y no cumplamos el déficit (3,3% en 2017), el sentido de Estado les obligará a recortar más gasto. Qué pena de capital político tenemos en España y que solos estamos los ciudadanos.

Ver artículo original:

La reforma fiscal que necesita España. -Diego S. de la Cruz/Libremercado-

Estamos a las puertas de las elecciones generales y ningún partido político ha puesto encima de la mesa una propuesta fiscal capaz de dar la vuelta de una vez por todas al desaguisado tributario que sufren los contribuyentes españoles.

La primera cuestión que deberíamos abordar en la próxima legislatura es la de la simplificación y rebaja del IRPF. En los peores momentos de la crisis, con la recaudación por los suelos, los estudios de José Félix Sanz ya señalaban que el IRPF podía reducirse a solamente dos tipos, del 25 y el 35%. Aquella propuesta partía, además, de un aumento del mínimo exento que aseguraba que todos los contribuyentes verían reducida su carga fiscal, sin excepciones.

Hoy la situación fiscal es más favorable que entonces. De hecho, en 2015 los tipos han bajado y la recaudación no solo no se ha desplomado, sino que ha aumentado. Por tanto, la propuesta de simplificación y rebaja del IRPF puede revisarse sobre la base de dos nuevos tramos, que se situarían en el entorno del 20 y el 30%. Dichos umbrales no generarían pérdidas en los niveles de recaudación y podrían ser revisados a la baja conforme lo permita la situación fiscal. En última instancia, el objetivo sería llegar a un escenario en el que solamente quedaría en pie un tipo único (flat tax).

El segundo punto pasaría por eliminar el Impuesto de Patrimonio, para lo cual sería necesario derogar el Decreto Ley 13/2011 y recuperar la Ley 4/2008, que suprimía este gravamen. La pérdida recaudatoria no sería significativa (no llegaría a 1.000 millones de euros), mientras que el efecto sería positivo desde el punto de vista técnico (evitaría la doble tributación), económico (facilitaría el incremento del patrimonio de las familias) y moral (enviaría un mensaje favorable respecto a la creación de riqueza).

En tercer lugar, el Gobierno central debería coordinar con las comunidades autónomas la eliminación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que se pactaría junto con la abolición de los más de 70 impuestos regionales que se han venido aprobando en los últimos años. Ambas medidas supondrían una pérdida de recaudación de 4.000 millones de euros para los Gobiernos autonómicos, obstáculo que sería salvado con un nuevo sistema de financiación territorial que cerrase la brecha fiscal resultante con todos los territorios que se sumen a la iniciativa.

El cuarto punto pasaría por reformar el IVA para alcanzar un único tipo fiscal. De acuerdo con los informes de la Comisión Europea, el gravamen medio que soporta el consumo en España es del 14%. Por tanto, nuestro país tiene la oportunidad de eliminar los diversos tramos de IVA vigentes y adoptar un tipo único del 14% que ni siquiera se traduciría en una pérdida recaudatoria. El tramo podría ser revisado a la baja con el paso del tiempo, conforme lo permita el aumento de la recaudación que irá alimentando la recuperación del consumo.

En quinto lugar, el Impuesto de Sociedades debería ser revisado por entero para adoptar un sistema más atractivo. El nuevo modelo debería garantizar la deducción total de los beneficios cosechados en el extranjero. Además, debería converger hacia un tipo único cercano al gravamen efectivo que soportan las compañías españolas en la práctica. Esto arrojaría una tarifa inicial de entre el 15 y el 20%, sin pérdida de recaudación. Superada esa primera fase de reforma, el gravamen tendría que ser corregido a la baja hasta asumir un modelo en el que solamente se aplicase al reparto de beneficios empresariales.

Las anteriores propuestas aseguran una profunda reordenación del sistema tributario español. Hablamos de llevar IRPF, IVA y Sociedades hacia un modelo de tipo único, pero también de eliminar los Impuestos de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio y de acabar con los setenta gravámenes autonómicos que se han ido acumulando a lo largo de los años. El coste fiscal de esta simplificación tan radical sería de apenas 5.000 millones de euros, un efecto muy limitado que podría ser compensado con un limitado ajuste del gasto, que apenas alcanzaría el 0,5% del PIB.

Consolidar este nuevo escenario ayudaría a asumir nuevas reformas tributarias que partirían de un sistema mucho más atractivo y sencillo. España pondría el cascabel al gato y conseguiría el resultado último de esta agenda de reforma fiscal: tener unos impuestos tan simples que sería cada vez más fácil reducirlos, con el ánimo de mejorar el bienestar de familias y empresas.

Ver artículo original: