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Federico: “A este paso Soraya acabará deteniendo a Felipe VI. -F.J. Losantos/Libertaddigital-

Federico Jiménez Losantos analiza las últimas operaciones contra la corrupción y la detención de la cúpula de Manos Limpias.

“Hay tal estado de terror y de corrupción de la moral en el Partido Popular que hasta los decapitados se van callados y asustados en lugar de denunciar. Soria es como Errejón.

Cuándo uno ve la descomposición y la corrupción de la Policía, la Fiscalía, jueces, cuando España está como Italia en el año 92.

Con Soraya que está liquidando a todo el PP que pueda heredar a Mariano el día 25 de junio.

Por otro lado, “van a perdonar a Manos Limpias a cambio de que se retire de la acusación popular del caso Nóos”.

A este paso Soraya acabará deteniendo a Felipe VI”.

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El pacto Rajotropp-Pablotov. -FJLosantos/LD-

El pacto Molotov-Ribbentrop es el más importante que nunca hayan firmado dos estados totalitarios, la URSS y la Alemania nazi; también el que tuvo efectos más fulminantes -a nueve días de su firma empezó la II Guerra Mundial– y suele verse como la mejor prueba de que los intereses de los Estados están siempre por encima de las ideologías. Pero la ideología puede ser la mejor forma de embaucamiento, porque los sistemas políticos más parecidos en la Europa del 23 de Agosto de 1939, fecha del pacto, eran el nazi y el comunista. En ambos se prohibía cualquier actividad política fuera del partido único, cuyo líder era objeto de culto; ambos torturaban y asesinaban a los desafectos o a los militantes que pudieran serlo –las SA de Röhm, la cúpula del Ejército Rojo-; en ambos la propaganda producía la misma atmósfera de exaltación y terror; en ambos la vida carecía de valor al lado del Partido y el Partido era en cada momento lo que el Líder quería que fuese; en ambos la libertad consistía en el inmenso honor de obedecer.

A diferencia de otros pactos, como el de Munich en 1938, que pese a la humillación de Francia y Gran Bretaña ante Hitler sólo garantizó la efímera popularidad de Daladier y Chamberlain, los políticos pacifistas que lo firmaron, el pacto Molotov-Ribentropp se cumplió a rajatabla. A los nueve días, Alemania y la URSS invadieron y se repartieron Polonia; la URSS invadió también Estonia, Letonia y Lituania, convirtiéndolas en repúblicas soviéticas; y tras atacar a Finlandia, tomó Karelia. Alemania no protestó y el Kremlin calló ante la invasión nazi de Yugoslavia y Grecia.

La colaboración de los comunistas con Hitler

Aparentemente, las dos potencias totalitarias se limitaron a actuar en defensa de sus intereses particulares, que eran los de sus líderes, Hitlery Stalin. El comunista dejó de fusilar generales y los mandó a hacer la guerra, que era lo suyo; y el nazi pudo atacar Francia e Inglaterra con las espaldas cubiertas por los comunistas. No por la inacción de la URSS, lógica tras el acuerdo de Gargantúa y Pantagruel para merendarse Europa Oriental, sino por la acción de sabotaje comunista en la retaguardia británica y francesa.

Esta es una cuestión clave: la naturaleza de los pactos políticos con el comunismo, que realmente sólo ha respetado el que firmó con Hitler. O la naturaleza del comunismo para pactar con él. La historiografía posterior, aplastantemente progre, ha ocultado la gran vergüenza roja: desde la firma del pacto nazi-soviético y durante la invasión de Francia y el ataque a Inglaterra, los comunistas de todo el mundo se pusieron a las órdenes de Moscú para ayudar a Hitler. El PCF llamó a sus militantes a desertar si eran llamados a filas, a sabotear cualquier esfuerzo militar y a apoyar el régimen colaboracionista de Vichy. La defensa del “régimen obrero” nazi frente a la “plutocracia burguesa” franco-británica es un lugar común en la propaganda comunista de los años 1939-40. ¡Cuántas páginas defendiendo a Hitler escribieron antifascistas de la Komintern como La Pasionaria! Animo a los historiadores y a los simples curiosos a recuperarlas.

Sólo tras el ataque alemán a la URSS –que Stalin creía imposible- se dio orden a los militantes comunistas de Francia e Italia de crear guerrillas contra los aliados de la víspera, reconvertidos ahora en enemigos mortales. Antes, la URSS había entregado a Hitler, como prueba de lealtad al pacto, a los comunistas alemanes que habían logrado escapar de los nazis. Se dice que Stalin nunca respetó a nadie y es cierto, pero con una excepción: Hitler. Sólo ante un régimen calcado del suyo en muchos aspectos –propaganda y represión, sobre todo- pero tecnológicamente muy superior, fue respetuoso. Pero no por el razonable temor militar que suscitaban las tropas alemanas, sino porque Hitler respetaba tan poco como él a las democracias; y porque había demostrado que era capaz de usar con ellas el palo y la zanahoria, la violencia inminente y su aplazamiento con la misma despectiva frialdad. Lo que paralizaba a Stalin ante Hitler no era la Wermacht, no, era el espejo.

Rajotropp quiere repartirse Polonia con Pablotov

Parodia grotesca de aquel pacto que supuso liquidar todo lo que había entre Alemania y la URSS –Polonia; la Mittel-Europa hasta los Balcanes; los países bálticos, Besarabia-, es el pacto implícito de Rajoy eIglesias para liquidar los dos partidos que, hoy por hoy, impiden el nuevo bipartidismo: el PSOE y Ciudadanos. Algunos esperan que la investidura de Mas por la famélica legión de la CUP sea el impulso para un gobierno reformista y constitucional PP-PSOE-C’s. También yo creo en los Reyes Magos, siempre que no se opongan los padres. Pero, en este caso, a Papá le basta con ser Papá –Rajoy debe ser presidente del Gobierno- y a Mamá con ser Mamá –debe haber un referéndum en Cataluña- para que vayamos a nuevas elecciones. Y por una doble y poderosísima razón: a Rajoy le conviene para apuntillar a Rivera y a Iglesias para desguazar al PSOE.

No voy a comparar a Rajoy con Hitler, porque, sobre las diferencias morales -que son absolutas-, sería comparar la fiera y el césped, la hamaca y el cañón, pero cuando un líder hace algo claramente contrario al interés general es porque prevalece su interés particular, que en su caso es seguir al frente del PP. No digo de España, que nunca le ha importado, sino del PP, que es su verdadera herramienta de Poder. Con el partido balando unido –las dos horas de elogios en Génova 13 tras el batacazo del 20D son dignas del Moscú de 1939- Rajoy necesita ir cuanto antes –tres meses- a nuevas elecciones para aprovechar el aturdimiento de Rivera y presentarse como el único obstáculo frente a un peligro real pero que él ha creado: Podemos.

Para impedir que Iglesias le pueda ganar las elecciones, a Rajoy le bastaría aceptar lo que bastantes medios –entre ellos Libertad Digital yesRadio– le han pedido: un gobierno nacional tripartito de dos legislaturas para poner en marcha las reformas institucionales que precisa la democracia española, con lo que Podemos quedaría limitado a su verdadera dimensión electoral, que con toda la patulea separatista asociada no llega a un tercio del voto, y condenado a la ruina que merece su proyecto despótico y antinacional.

No lo hará, porque para Rajoy es más importante Rajoy que el PP y el PP más importante que España. Y porque con un Rivera sonado y una Susana Díaz que no va a quitar a Sánchez para enfrentarse a Pablo Iglesias, tiene en Podemos no sólo la excusa personal sino la razón política que puede mantenerle en el Poder. ¿Para hacer qué? Absolutamente nada, como en estos cuatro largos años perdidos. Pero si puede seguir, y puede, seguirá.

Iglesias se define a sí mismo como el famoso tren blindado que el Káiser puso a disposición de Lenin para lograr la desbandada militar rusa. Dedicamos hace meses uno de estos ensayos dominicales a comentar esa fantasía totalitaria del Leninín de la Complu. Por desgracia, aunque ahora el barbicano de Prusia sea gallego de Santiago avecindado en Pontevedra, la posibilidad de traernos la peste, como dijo Lenin entonces, es real. Sólo hay un candidato al que Iglesias puede ganar las elecciones: Rajoy. Y a eso vamos. Para ello, Rajotropp y Pablotov deben repartirse el espacio que los separa, la Polonia de C’s y el Báltico de Despeñaperros. Les será muy fácil.

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Federico Jiménez Losantos: “Lo mejor que podría hacer Mariano es irse”. -Mario Noya/LD-

Federico J. Losantos publica Los años perdidos de Mariano Rajoy, el hombre que “mató” al PP en 2008 “y lo enterró el día en que soltó a Bolinaga”.

“Lo mejor que podría hacer Mariano, incluso para quedar relativamente bien ante la Historia, como un tío raro que pasó por ahí, por el Poder, es largarse ahora de La Moncloa. Si se queda un año más, acabará fatal. Lo malo es que no acabará fatal sólo él: ya del PP no van a quedar ni los rabos, no va a haber una organización de derecha nacional en años, porque además ha destruido las bases morales, ideológicas de esa derecha”.

Al habla Federico Jiménez Losantos con quien esto firma como interlocutor en la entrevista que se emitirá este sábado en LD Libros y que tiene por eje Los años perdidos de Mariano Rajoy, donde da cumplida cuenta del rajoyato, que, lejos de ser la enmienda a la totalidad del zapaterismo, ha sido su continuación por otros medios, denuncia el director de Es la Mañana de Federico.

Losantos distingue tres Rajoyes en estas tres últimas legislaturas: el Rajoy que combate al ominoso ZP que se encarama al Poder sobre las ruinas del 11-M, un parlamentario brillante que clama contra los desmanes del socialismo piafante y feroz perseguidor de la derecha política y sociológica; el Rajoy que pierde las elecciones de 2008 y “se pasa al Lado Oscuro, hace de Gallardón”, y el Rajoy que, tras claudicar, no hace lo que debiera sino que protagoniza “la tercera legislatura de Zapatero”.

“El momento clave es en 2008”, insiste, “cuando pierde las elecciones y se pasa al zapaterismo; el [Rajoy] que asume: hay que liquidar el 11-M, somos culpables de todo y la derecha tiene que esperar el fallo del contrario”. “Y, efectivamente, se produce el fallo del contrario”, la Crisis formidable negada por Zapatero y que hace que Zapatero entre “en combustión”. “Era el momento de revertir ese proceso que él mismo, durante la primera legislatura, había denunciado como letal para la Nación”.

“Y llegado al Gobierno… ¡no hace nada!”, se indigna FJL. “Continúa la misma política de ZP con la ETA, con el separatismo catalán, casi con la economía, porque realmente hace muy pocas reformas que no hubiera empezado ya ZP” obligado por Bruselas. “Lo trágico es que hemos perdido unos años para revertir ese proceso de demolición del Estado nacional español”.

“No ha hecho nada. ¡Pero nada es nada!”, abunda FJL. Nada bueno, se le entiende. “Durante cuatro años ha estado financiando el separatismo catalán, ha soltado a los etarras, ha entregado a la ETA Navarra” y devastado al PP, que ha perdido casi todo su poder territorial, “exclusivamente para quedarse él solo como alternativa a Podemos, que va a ser lo último que va a intentar, otra vez resucitar a Podemos para ser la única alternativa”. “¡Huy, huy, que viene el tripartito de Podemos y Rivera y tal!”, se mofa del agitpropalabardero. “¡Pero si aquí el bipartito es PPodemos, o sea, el PP y Podemos! ¡Si es que Podemos es justo lo que necesita Mariano para sacar una mayoría… que aun así no le va a permitir gobernar! ¡Pero gobernar qué! ¡Pero si es que no se ha gobernado! ¡Es que no se ha hecho nada! Se ha administrado”.

Ese bipartito podría acabar con el propio PP, advierte FJL. “Este hombre mató al partido en 2008 y lo enterró el día en que soltó a Bolinaga”, el torturador de Ortega Lara, “con el que Rajoy ha desfilado por la Castellana de Madrid junto a María San Gil”, en 2007, en la masiva manifestación organizada por el PP para denunciar la claudicación del Gobierno ante la ETA. “Que suelte a su torturador y encima lo justifique y lo explique de una manera que ni Zapatero se hubiera atrevido es de una vileza que… bueno, es que el PP no se ha recuperado ni se recuperará en mucho tiempo de la destrucción íntima que tiene con este señor”. “Si pierde el poder, el PP se disolverá”, vaticina Losantos, que como única salvación al partido refundado por Aznar ve el paradójico remedio de que una fuerza como Ciudadanos le “obligue” a ser lo que fue y emprenda las reformas fundamentales que prometió cuando se batió el cobre contra ZP.

“Lo mejor que podía hacer Mariano es irse del Gobierno”, incide Losantos en la referida entrevista, en la que además vaticina una legislatura “corta, de transición”, con “todos los problemas agravados del separatismo catalán, la crisis económica –que puede rebrotar en cualquier momento–, el separatismo vasco y navarro… más los problemas naturales de unas instituciones corrompidas, sobre todo la Justicia, que es la madre del cordero”.

La corrupción, y la entera crisis nacional, tienen como hito formidable el11-M, donde “se mintió tanto a tanta gente” y se hizo comulgar a la ciudadanía con tremendas “ruedas de molino”, al punto de que al final se le convenció de que “lo mejor era olvidar en lugar de investigar”, y eso “un Estado de Derecho no lo puede permitir, esas facturas se pagan”. “España desde entonces es un país moralmente enfermo. Toda la corrupción, no es que venga de ahí, pero ahí es donde su multiplica. Y ese es el momento en que Mariano, cuando pierde las elecciones, se asusta y prefiere, oye, lo de ‘el muerto al hoyo y el vivo al bollo’. Pero es que ese muerto es ni más ni menos el Estado de Derecho”.

“Lo que tiene que hacer España, sobre todo”, sostiene FJL, “es recuperar el Estado de Derecho, la independencia judicial”, rematada por el Gallardón que le sentó en el banquillo precisamente por el 11-M. “La economía no puede salir adelante sin jueces independientes y garantías para la propiedad, la política no puede salir adelante si los jueces no son independientes de los políticos, y la reorganización del Estado español necesita que las leyes estén por encima del poder político”. “Es que si no”, sentencia, “esto no tiene remedio”.

Federico Jiménez Losantos está haciendo una suerte de Episodios Nacionales periodísticos de la democracia: ahí están sus crónicas del felipato y del aznarato, y aquí las del zapaterato y el rajoyato. Falta la que tenga en la mira la Corona. “La tengo pendiente, porque esa es una historia muy complicada”, anuncia en la entrevista. “Es verdad que he reunido mucho material sobre la corrupción de la Corona”, admite, y al punto añade: “El gran problema es que la Corona es la que tenía que haber impedido que el zapaterismo saliera adelante, es decir, que se hiciera el estatuto de Cataluña aboliendo la soberanía nacional española, que se permitiera la farsa del juicio del 11-M (…) El problema de la Corona es que ha permitido la corrupción y el cambio de régimen y, sobre todo, la Ley de Memoria Histórica, según la cual Juan Carlos debería estar en la cárcel”.

“Lo trágico de la Corona”, concluye Losantos, “es que ha sido el testigo mudo y complaciente de la destrucción de lo que es su mayor mérito, que es haber convertido una dictadura languideciente pero próspera en lo económico, como era España cuando muere Franco, de una monarquía respetada en todo el mundo en una cosa… en una monarquía bananera, que es en lo que la convierte Zapatero”.

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