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Trump 2016. -El Espantapájaros-

Hace no mucho escribí que los países anglosajones eran más impermeables al populismo que otros. El buen desempeño de Donald Trump y Bernie Sanders en las primarias americanas me obliga a revisar esta conclusión, aunque esencialmente sigo pensando lo mismo: las primarias no son las elecciones de noviembre.
El magnate Donald Trump lidera un movimiento de corte populista basado en un cierto nacionalismo económico, el rechazo al llamado establishment y la lucha contra la inmigración ilegal. El constructor de rascacielos posee una extraordinaria verborrea y suele perder las formas, pero hay que reconocerle el carisma del hombre exitoso y una capacidad impresionante para transgredir, pues está haciendo todo lo que, según el manual, no debe hacer un candidato.
No comparto muchas de las ideas de Trump, aparte de que la inconcreción domina buena parte de ellas. Ahora bien, apoyo sin reservas su insistencia en la necesidad de proteger la frontera de más entradas ilegales. A diferencia de los progresistas, no me escandalizan los muros. Es más, los veo como un signo de civilización. En cuanto a la confrontación con China, es cierto que, si los chinos quieren competir en el comercio internacional, deben someterse a las mismas reglas que los demás. Es evidente que en muchos casos los chinos juegan con las cartas marcadas. Tiene sentido, por tanto, que Trump hable de comercio inteligente y de que los acuerdos comerciales sean negociados por gente competente, sin que eso signifique necesariamente más proteccionismo.
Hay otro factor que explica mi creciente respaldo al empresario neoyorquino, y se trata del poco entusiasmo que inspiran los restantes candidatos republicanos. Marco Rubio era un buen orador con orígenes latinos… y poco más. Estados Unidos ya eligió a Obama por esas mismas razones (brillante oratoria y pertenencia a una minoría), con resultados francamente mejorables. Aunque Rubio invocara a Reagan y el sueño americano, no ha tenido vida fuera de la política y dudo mucho que su presidencia fuese muy distinta de la de Obama, si bien con una pátina conservadora. A Ted Cruz, un abnegado y respetable jurista, lo encuentro demasiado religioso y antipático. Y Kasich es deprimente, un muermo.
¿Qué necesita Estados Unidos? Obviamente, no a una cansada Hillary Clinton, que hundiría todavía más el prestigio y poderío de Estados Unidos, o el socialismo rampante de Sanders. América necesita una inyección de energía y vitalidad, y sacudirse muchos complejos y cadenas. Eso sí lo ofrece Donald Trump. Aun siendo refractario al populismo que encarna, le doy mi apoyo porque estoy harto de los izquierdistas arrogantes, de conservadores débiles y de esclavos de lo políticamente correcto. Y el mismo hartazgo lo están expresando quienes votan a Trump. Es comprensible que uno de los himnos de sus mítines sea We’re Not Gonna Take It, de Twisted Sister.
Se ha comparado a Trump con Pablo Iglesias. Ciertamente, ambos han sabido canalizar el enfado de la población contra la clase política hacia sus intereses electorales mediante un discurso agresivo y un dominio magistral de la televisión. La diferencia es que Iglesias, antes de saltar a la fama, era un oscuro profesor universitario, un sectario consumido por el odio a España y a las libertades ajenas, mientras que Trump es un multimillonario que ya era famoso antes de su candidatura y cuya intención es restaurar la grandeza de su país recurriendo a sus mejores esencias.
Disfruto cada vez que los medios progresistas se rasgan las vestiduras e intentan demonizar a Trump con poco o nulo éxito. Y también es risible que candidatos republicanos fracasados, como lo fue Romney, se opongan a él porque sencillamente está fuera de su control.
Si gana, Trump no traerá el apocalipsis. Miguel Ángel Belloso ha escrito en Mercados que, en tal hipótesis, “se rodearía de los mejores asesores —parecidos a los que han procesado su inteligencia e intuición hasta convertirlo en un empresario de éxito— y se dedicaría a sus principales promesas: devolver a Estados Unidos la grandeza perdida durante la presidencia de Obama y tomar medidas para mejorar la productividad de los trabajadores del país, amenazados por la competencia internacional”.

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Estados Unidos y la absurda Unión Europea. -Alfonso M. Becker/Miamidiario-

“Para saber vengarse hay que saber sufrir y esperar”  Voltaire.

Dicen que la ironía disimula la gravedad de las cosas y la seriedad de lo trágico. Quizás lo que pertenece a los pormenores de la geopolítica no es fácilmente comprensible para la gente común pero ¿cómo es posible que no haya Patria, ni Estado, ni Nación, ni ninguna otra cosa del acerbo cultural judeocristiano de los europeos para dar una respuesta contundente de muerte a la muerte?, ¿Tan sospechosos son esos vocablos para el encéfalo posmoderno perdido en lo trivial?, ¿Tan egregios se creen los politicastros acreditados por esa suerte de universidades privadas que no sobresalen de lo ordinario y de lo común por su forma de expender títulos?, ¿Tan difícil es responder a sangre y fuego contra el corazón del islamismo? ¿Existen las Fuerzas Armadas Europeas o se esconden como gallinas?

Esta es una mínima expresión de las preguntas que se hace todo el mundo contemplado los servicios de noticias. Cuando los moros atacan y asesinan en todas las ciudades europeas, lagrimitas de Federica Mogherini humedecen el ambiente surrealista de una Unión Europea antisemita que ahora va a pagar por sus pecados en la historia de todos los tiempos. El símbolo arcoíris  -sin duda- debería ser nuestra bandera y no la azul con las doce estrellas doradas. Ya me imagino a la Brigada Paracaidista y a la Legión Española presentando el culo a los moros como estandarte de combate… Esta es la única respuesta que es capaz de dar la Europa de los banqueros que mata de hambre a sus hijos griegos, los invita al suicidio y vende la Acrópolis de Atenas al mejor postor…Una podrida y corrupta Europa que ha perdido su propio norte, desprecia todo lo que fue el Sur Mediterráneo y da soplos de vida a los asesinos del Islam…

El sentimentalismo barato del vodevil hollywoodense, un primer plano de lagrimitas, plañideras, altares improvisados en la rue, todo un espace public para la dramaturgia francesa del absurdo… Eugen Ionescu en estado puro… Aprendices de las finanzas, vulgares contables sin bagaje intelectual y ladrones de guante blanco, llevan todo nuestro linaje cultural europeo, toda nuestra cultura judeocristiana hacia los basureros de la ontología para aficionados; un atajo para desfile de incultos que necesitan ganar tiempo en su viaje hacia el estercolero filosófico que ha generado esta casta de ladrones del erario público; toda una herencia griega, un valiosísimo tesoro, pulverizado y convertido en mierda para charlatanes de la contabilidad secreta y el black money de una mafia antiamericana en el corazón de Bruselas.

Decir hoy mafia antiestadounidense en Europa es decir mafia antijudía en el centro del sistema educativo de la Unión Europea. No hay exageración alguna cuando es evidente y está descrito en informes de inteligencia que la infiltración mahometana está destruyendo, desde dentro, un pobre proyecto europeo que solo puede ser salvado y protegido  -ahora-  por los Estados Unidos.  ¿Acaso no se dan cuenta los lectores de que ni siquiera sus primos británicos se fían ya de esta Europa liderada por corruptos amanerados que huele a montañas de dinero quemado en festejos orgías y aquelarres con petróleo barato de dudosa procedencia y que apesta a podrido en las alcantarillas políticas de Berlín?

En Estados Unidos también está ocurriendo algo parecido pero, a diferencia que en Europa, la ciudadanía estadounidense armada, los patriotas americanos, pueden dar buena cuenta de los moros a tiro limpio al menor grito de alarma. La Unión Europea no está preparada para defenderse… ¿Cómo puede estarlo si está permitiendo que los asesinos del Islam campen a sus anchas? Es evidente que no se trata de una política errática de ese torpe agente encubierto que es la alemana Angela Merkel… Es algo mucho más serio pues las filtraciones desde Ankara sugieren que hay maniobras orquestales sumamente graves en la guerra de Siria. Todos se preguntan (el primero  Tayyip Erdogan) cómo es posible que Washington no le ordene inmediatamente a Vladímir Putin que se aparte del dictador Bashar Al-Assad para no mancharse de sangre… ¿Cómo es posible que haya más de 600 terroristas musulmanes merodeando por toda la Unión Europea, ahora mismo, según fuentes de la inteligencia militar de Occidente? Teatro del absurdo -sostiene el presidente turco Erdogan-   todos los asesinos islámicos que han atacado en Bruselas eran conocidos por la inteligencia europea. A todos se les dejó entrar en la unión de mercaderes amariconados… ¿Necesitan los lectores alguna prueba más de la gravedad de este asunto?

Y luego dicen que no hay judíos torpes e idiotas…

Mientras tanto, los judíos estadounidenses no tienen ni puñetera idea de quién es el hombre o la mujer idóneos en las elecciones estadounidenses para proteger a Israel de los asesinos persas y árabes que matan en el nombre de Allah… La situación es tan ridícula que ha confundido a todos los israelíes, a esos que están viviendo en el campo de batalla, a los que sufren la violencia musulmana en las calles de Israel,  y nadie sabe por quién coño votar ni a quién carajo apoyar… o al menos aplaudir como justo entre las naciones o algo que se le parezca. Tan ridícula es la situación como que Sheldon Adelson y otros magnates judíos lo están haciendo en secreto (apoyar sin alarde publicitario) para no quedar en ridículo si no gana el elegido…  porque los askenazíes como Sheldon Gary Adelson son más fríos y calculadores que los sefardíes para las transacciones económicas y suelen “cagarla” más a menudo en la política aunque sean auténticamente arrolladores en los negocios, calculadora en mano…

El caso curioso es que Adelson puso un montón de pasta apostando por el senador Marco Rubio presumiendo   -gracias a los cerebros de su staff dirigidos por Rob Goldstein y Patrick Dumont-  de que el apuesto y guapísimo senador de Florida era caballo ganador… A la semana siguiente Marco Rubio estaba fuera de combate… lo había dejado K.O. el gran peso pesado de los negocios y competidor de Adelson en Las Vegas, Donald Trump…  Espero que los lectores se hagan una idea de la poca formación política del magnate judío ni falta que le hace al megamultimillonario pero no es la primera “cagada” de Adelson porque sus genios asesores de los negocios  -auténticas nulidades en política-  le señalaron que  el demócrata Bernie Sanders, “ese farsante del socialismo que dice amar y defender a los trabajadores”  –así definen al judío Bernie los judíos de Vermont–  podía ser un gran proyecto y dar una gran sorpresa…

Pero lo cierto es que ante Hillary Clinton, todos las “sabios” especializados en campañas electorales advierten que el judío embaucador de la inexistente izquierda, Bernie Sanders,  no se sostendría de pie con la primera hostia que le propine Donald Trump en la recta final de la carrera hacia la Casa Blanca. Donald Trump se lo carga de un puñetazo en el primer asalto sin que se le mueva el tupé… Un “trumpazo” que lo deja parapléjico… Ese es mi Trump…

Solo quedan dos caminos: matar a Bernie Sanders o matar a Donald Trump…

Entiéndase esto metafóricamente pero les advierto que en la especulación cabalística los judíos no tienen otra opción que “matar” a un puñetero ruiseñor que esté piando y dando la coña para joder unas elecciones en un asunto en el que se juegan la existencia… es una metáfora pero es difícil excluir un tiroteo en la grandiosa república estadounidense con la Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América en una mano y un revólver en la otra,  cuando se está apostando por tanto dinero, por tanto poder y por la supervivencia o supremacía de un país aliado en Oriente Medio. Hacer un chiste de esto puede costar muy caro porque a más de un candidato le pueden soltar un tiro y luego se queda uno cortado por haber acertado en una cosa tan trágica como matar a un ruiseñor de la política.

Esta vez el mockingbird, en mi humilde opinión, es Donald Trump, pajarillo inocente y cantarín que presume de lo guapo que es, lo listo que es para los negocios y que dice con libertad y bastante gracia, lo tremendamente  hijoputas que son los musulmanes que odian a los Estados Unidos… ¡Dios!… ¿Hay alguien más grande que Donald Trump?   Bernie Sanders, sin embargo, no tiene agallas para tanto, es un miedica pasado de época, un hippie de museo  porque solo es una penosa imagen de lo falso, de lo que no es, de lo que no existe, de lo que es mentira y haciendo un esfuerzo sobrehumano por verlo como líder es más falso que una moneda de plomo de diez dólares… Además tiene menos pelo en la cabeza que el culo de la Barbie…

Yo particularmente prefiero que “maten” a Hillary Clinton porque esa señora me da miedo y sí tiene agallas para destruir a mi Donald con una buena orquestación feminista que cubra de mierda misógina (la peor de las mierdas) al gran magnate que levantará torres Trump en forma de pene por todo Oriente Medio; torres peniformes para darle por el culo a los moros asesinos… Pero puedo estar equivocado y es mejor que si hay que to kill a mocking bird, es mejor que se “carguen” a Bernie Sanders… No lo tengo claro, la verdad sea dicha…

Pero deben saber los lectores que todos se están confabulando contra Donald Trump incluso en el propio bando republicano, todos están contra Donald Trump porque le tienen miedo, porque no tienen discurso ni relato de categoría para tumbar a Trump y quieren hacerlo con malas artes y el pueblo estadounidense está al tanto de esta gigantesca maniobra para quitarlo de en medio… Yo le diría a Bibi Netanyahu (creo que es el más inteligente de los políticos israelíes) que le advierta a la comunidad judía americana que sacarle los trapos sucios a la Trump Network o “apagar” el canto de un ruiseñor neoyorquino es hacerle un flaco favor a Israel porque Donald Trump es el único Commander in Chief dispuesto a acabar con el terrorismo persa que rodea no solo el perímetro de Israel sino que ya está dentro de Judea y Samaria.  El único que no le dará un solo centímetro de Jerusalem a los moros. Miren a los candidatos… No hay otro. Y lo quieren matar…

La Europa que se hunde…

Deben saber los lectores que esto es muy curioso, parece ser que es necesario que todavía ocurran más asesinatos masivos en la Unión Europea y más acuchillamientos de ciudadanos inocentes y desarmados en Israel. Esto ocurre en los Estados Unidos (en esa proporción) y matan a los moros como a las ratas, indiscriminadamente y en cualquier sitio del mundo… Pero en Europa todavía esperarán a que los musulmanes enloquecidos corten cuellos por Roma, por Londres o por Berlín…

Ni el drama más sombrío conmueve a los políticos europeos si no es para alguna representación del lloriqueo femenino o de la vigilia sembrando velitas por los rincones de la barbarie, aun sangrantes  pero muertos… Esta Europa se hunde poco a poco, aunque muchos dicen que ya está muerta

Está claro que los más notables dirigentes de las naciones y de la cultura occidental, ni siquiera están preparados para esclarecer ideas y aclarar conceptos en lo que corresponde al lenguaje y en esa pretendida crisis semántica en la que nadie cree, precisamente porque ha sido inventada por ellos… Se preguntan muchos, en este poderoso Occidente, ¿a qué espera el comandante en jefe para dar una respuesta al Islam asesino?… Hasta los rusos se ríen de los mojigatos amanerados que dirigen la Unión Europea. Ya no son solo los moros y los persas los que se mofan y amenazan.

Los chinos son más delicados para estas cosas porque se huelen el terror islámico en constante ascenso no solo en el noroeste de China. Los chinos no se ríen de nadie porque ya viven como los israelíes en Oriente Medio: asesinos mahometanos aparecen por todos sitios atropellando peatones indefensos y acuchillando a los transeúntes…  Se han quedado sorprendidos porque es lo mismo que en Israel…

Los chinos no tienen problemas a la hora de matar asesinos del Islam…

Los uigures asesinan indiscriminadamente, lo hacen, también,  en nombre de Allah  -por si hay algún gilipollas que diga que es incorrecto decir asesino musulmán-  esto lo tienen los chinos muy claro: si tú matas en nombre de Cristo eres un asesino cristiano y si lo haces en nombre de Buda eses un budista criminal… Al chino lo que no le cuadra es lo del puto martirio, eso de que un ignorante mahometano se crea que por asesinar a un inocente en la calle va directamente al paraíso porque se lo dice un clérigo maricón con chilaba… y buscando el martirio, un “martirio” que los chinos interpretan como los cinco minutos de gloria de los idiotas con pretensiones hollywoodenses en Occidente. Algo que ustedes no saben de los chinos es que tienen un profundo asco por los musulmanes terroristas.

Cuando ven a los asesinos palestinos en la tele, los chinos reconocen al diablo o a lo que ellos entienden por diablo, que no es otra cosa que un loco criminal, corriendo con un cuchillo en la mano, gritando ¡Alaaaaah! al que hay que matar sin contemplaciones, con lo primero que tengas a mano. En eso los chinos admiran a los israelíes. En la cultura china no se entiende esto del puto martirio y las cien putas vírgenes de regalo para estos incultos del Islam. Así lo describen ellos en textos escritos en pinyin “putas vírgenes”… Yo creí que eso no podía ser, puta y virgen a la vez, pero viene perfectamente explicado que sí es posible  y explican que estos fanáticos asesinos del Islam deben ser aplastados como cucarachas. No son otra cosa que asesinos del Islam.

Al contrario que en Occidente, matar moros es ya un objetivo político y militar en China. Ellos no le dan publicidad porque eso solo lo hace un idiota cuando se trata de asuntos de los servicios de inteligencia… Allí aparecen los clérigos asesinados y las noticias “oficiales” describen que es un ajuste de cuentas entre distintas sectas del Islam…  Así que no solo en la región autónoma uigur  de Sinkiang sino en toda China están matando moros porque saben que esta gente se multiplican como las ratas y son fanáticos asesinos por educación… ¿Saben la solución que dan los chinos para acabar con los terroristas del Islam? Algo que no se le ha ocurrido nunca a nadie en Occidente y mucho menos en Europa: matar a todos los clérigos del Islam que adoctrinen a los terroristas o que fanaticen y pudran el cerebro de los jóvenes…  Los servicios de inteligencia chinos ya lo están haciendo…

No es mala idea hablando de “inteligencia”  -dirán algunos-  pero no deben presumir los chinos porque  eso lo inventaron los rusos cuando Vladímir Putin fundó el Servicio Federal de Seguridad (FSB) y se cargó a más de 200 clérigos del Islam en solo tres meses, distribuidos los asesinatos selectivos no solo en Chechenia sino en todas las repúblicas ex soviéticas y también en Uzbekistán, Kazajistán y Kirguistán que, curiosamente están infectados  de mahometanos uigures que quieren destruir la China de Xi Jinping y que se asocian con los musulmanes del lugar para conspirar…

Triste pero reveladora conclusión…

El imperio estadounidense no está en decadencia. No existe ninguna señal que nos haga pensar que los Estados Unidos hayan perdido el estatus de hegemón, como gobernador político y militar del planeta. La única y verdadera crisis que existe en el Imperio está y se vive en la Unión Europea que es incapaz de hacer el trabajo que se le ha encomendado. Tanto es así que el “trabajo” en Siria ha tenido que hacerlo el Kremlin… Ha sido una vergüenza para un aliado europeo que ha tenido que disimular con la guerra de Ucrania y la farsa de Crimea…

Los europeos son incapaces de entender  -o no quieren hacerlo- que sin los Estados Unidos como aliados, la Unión Europea se vendría abajo en 24 horas… Solo el idealismo estadounidense a logrado unir a los europeos que se han matado, asesinado y destruido hasta la extenuación durante siglos y siglos… Conseguir que exista una comunicación fluida entre culturas dispares y treinta idiomas diferentes, no ha sido obra de los europeos sino de los americanos que nos sacaron del pozo negro del nazismo y de la miseria de la posguerra.

Pero lo más revelador de esta guerra contra los asesinos musulmanes es que los Estados Unidos no deberían esperar más tiempo  -a juicio de sus aliados-  en dar una respuesta contundente en el Oriente Medio. A buen juicio de los europeos más lúcidos, es un tremendo error “eternizar” la guerra contra los moros sin dar un golpe de efecto que escarmiente a los musulmanes radicales y que les haga pagar un alto precio. Es la forma más “simbólica” y clara de lanzar el mensaje de que Washington sigue llevando el estandarte del liderazgo y que Rusia, China y toda la comunidad internacional están dispuestas para acabar con los delirios musulmanes en todo el planeta.  Los musulmanes deben saber una cosa que se explica muy claramente en Occidente y -además- se ve: No existe ningún malentendido políticamente incorrecto con los moros y persas…

La islamofobia sigue creciendo y la supuesta crisis del lenguaje correcto existe únicamente para los tarados intelectuales chiíes que no tienen nada que decir. Desconfiar de las facilidades engañosas del verbo es la forma de venganza que tiene preparado el Occidente contra el Islam asesino.

Será un escenario tan terrible que cambiará los cimientos del Islam para siempre. Y créanme, todo es un diseño de Arabia Saudí…

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Jordi Évole y Donald Trump, unidos por el odio a los pobres. -Daniel R. Herrera/Libertaddigital-

Por distintos motivos, desde posiciones ideológicas teóricamente opuestas, lo cierto es que Donald Trump y Jordi Évole opinan lo mismo: que las exportaciones desde países asiáticos deben frenarse, cuando no parar por completo. La razón es que los costes laborales son tan bajos que nos quitan empleos aquí para crearlos allí, generalmente en condiciones que nos parecerían inaceptables a españoles y norteamericanos. Es uno de los argumentos de campaña de Trump, y la base del último programa de Salvados.

Lo curioso es que lo mismo que nos parece de una xenofobia inaceptable en el millonario americano, resulta de una calidad moral suprema cuando es el follonero progre quien nos lo suelta. Pero cuando Évole nos anima a mirar la etiqueta con la procedencia de una prenda para evitarla horrorizados si resulta que viene de Vietnam o Camboya, ¿en qué se diferencia de un político que quiere poner freno al libre comercio entre los países desarrollados y estas naciones asiáticas? En ambos casos, de tener éxito, el resultado sería exactamente el mismo:condenar a la pobreza extrema a los millones de asiáticos que están saliendo de ella gracias a la industria textil.

No hay nada más racista que viajar a Camboya a decirles a los camboyanos lo que es mejor para ellos. Cuando Jordi Évole, todo ufano, se pone a hacer demagogia a las trabajadores asiáticas sobre lo que cuesta un jersey en España y lo poco que cobran ellas, una de ellas le responde que lo que quiere no es que miremos la etiqueta de las prendas sino que compremos toda la ropa camboyana que podamos, porque así ellos tendrán más trabajo y mejor pagado. ¡Claro que sí! De ese modo se desarrolló España, se desarrolló Corea del Sur, se desarrollan China y la India. Aprovechándonos de aquello que hacemos mejor a mejor precio que los demás para obtener así de los demás lo que éstos hacen mejor a mejor precio. Se llama comercio, prosperidad, riqueza. El mundo fue pobre hasta que el capitalismo logró que la humanidad, poco a poco, saliera de esa condición. En Inglaterra, el país que lideró el cambio, les costó siglos. Ahora bastan unas décadas. Gracias a que invertimos para construir fábricas allí y luego les compramos sus jerseys y sus móviles.

Tener ropa hecha en Vietnam, Camboya o cualquier otro país pobre no es motivo de vergüenza sino de orgullo. Porque todos los miles demillones que solidariamente donamos a África no han servido para nada, pero los bienes que compramos, los Made in Taiwan o Made in China, sí están consiguiendo lo imposible: que millones de personas salgan de la pobreza cada año en todo el mundo, a una velocidad nunca vista en la historia de la humanidad. Y dan la excusa de los derechos laborales, que son ya mejores que los que tenían hace una década, y más que lo serán según vaya prosperando el país, como pasó en España y como ha pasado en todo el resto del mundo.

Ni a Jordi Évole ni a Donald Trump les importa un pimiento lo que piensen, quieran o necesiten los camboyanos reales de carne y hueso. Pero Trump al menos es sincero y reconoce que sólo mira por el bien de sus compatriotas, y por eso lo odiamos. Évole, en cambio, tiene entre manos un negocio mucho más sucio que el del yanqui: disfrazar de sincera preocupación por el prójimo lo que no es sino una pura y dura masturbación ideológica. A Évole sólo le preocupa que Évole y sus espectadores se sientan bien consigo mismos enarbolando la bandera de la indignación moral. Y si en nombre de esa bandera se tienen que llevar por delante las vidas, las esperanzas y los sueños de millones de camboyanos, que así sea. Si algo quedó claro en el último Salvados es que los pobres lo que quieren es trabajar y vendernos el fruto de su trabajo, mientras los progres pretenden impedírselo para que sigan siendo pobres y así poder sentirse muy solidarios dándoles limosna. Elija usted a quien prefiere hacer caso: yo lo tengo muy claro.