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La batalla del pintor Dalmau. -Antonio Burgos/El recuadro-ABC-

Es catalán. Se llama Augusto Ferrer-Dalmau. Por sus obras lo conoceréis. Por la puesta al día en el XXI de la pintura historicista del XIX; por los portentos de realismo naturalista de retazos de las gestas de nuestra Historia, como “El milagro de Empel” o la carga de caballería del laureado Regimiento Alcántara, que ves el cuadro y se escuchan los cascos de los caballos cerrando contra los rifeños, galopando hacia la muerte.

El gran Arturo Pérez-Reverte, uno de los pocos escritores españoles que no se muerde la lengua para el hodierno heroísmo que supone la proclamación de lo obvio, apodó a Ferrer-Dalmau como “pintor de batallas” por su amor y admiración por la Historia Militar de España, por los cuadros que le ha dedicado a los héroes que lo dieron todo por la Patria. Lo que no ha tenido mi admirado Pérez-Reverte es mi privilegio de la otra tarde sevillana: escuchar la batalla de la palabra de Ferrer-Dalmau defendiendo algo ya tan pasado de moda como sus valores, sus principios, sus lealtades, su patriotismo. En una palabra: España. Ingresaba Dalmau como académico en la Real de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría y su discurso, pemaniano “vaso de agua clara”, fue una batalla por España no pintada con pinceles, sino con palabras. Con tanta valentía en boca de un catalán precisamente, que he pensado que lo mejor que puedo hacer es callar mis palabras y prestar este espacio a las suyas, para que al final se quiten la reglamentaria prenda de cabeza ante la valentía civil de este pintor. Que dijo:

“En el transcurso de mi vida he sido testigo, junto a millones de catalanes, de cómo se creaba día a día un relato histórico construido contra la realidad de los hechos, falseando y pervirtiendo los acontecimientos pasados. Todo ello con el objeto de construir en las mentes y en las voluntades, sobre todo de las nuevas generaciones de catalanes, un nuevo referente nacional e identitario. Contrapuesto, naturalmente, al resto de los ciudadanos de nuestro país, al sentimiento solidario del conjunto de los españoles y de la mayoría del pueblo catalán. Nada más lejos de la verdad y de la identidad real de Cataluña, una tierra profundamente hispana desde mucho antes de su propia configuración cultural, territorial y política; precisamente era conocida en la Alta Edad Media por ser la “Marca Hispánica”. Somos un pueblo comprometido desde siempre con el ideal de la unidad que articuló la Corona de Aragón y que impulsó la unidad con Castilla y demás pueblos de España para construir nuestra Nación común. Pero al mismo tiempo de la invención de una nueva identidad colectivo-nacional catalana por parte de unos pocos, se ha venido produciendo un hecho paralelo y lamentable en el conjunto de nuestro país: la misma desnacionalización de la propia España; el desconocimiento de su Historia; el aumento de complejos falsos y absurdos; la división, en vez de la concordia y unidad. Todo ello favorecido por una innegable fragmentación política, educativa y cultural que, con la complicidad de muchos, se está olvidando de nuestra identidad. Así que, efectivamente, percibo que los decenios de mayor progreso económico y social de nuestro país son también, triste y curiosamente, los que aceleran la descomposición de España y a la que muchos asistimos atónitos. Y en este sentido la situación de Cataluña es, finalmente, un mero reflejo de la situación general de España, lo cual, irónicamente, confirma una vez más la profunda españolidad de Cataluña”.

El “pintor de batallas” la libraba con la palabra contra las mentiras nacionalista y por las grandezas de España: “Y mi función social es contribuir a la recuperación de la conciencia española, de nuestro Historia Militar y de nuestro lugar en el mundo. Esa es mi batalla. Esta es la batalla que quiero pintar y debo pintar”. !Óle tus co…lores, Dalmau!

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Violación por tradición. -Jesús Laínz/LD-

HispaniaFortius

¡Oh,Júpiter Tonante, rogamos tu perdón
y que por esta falta nos des tu absolución,
pero es mejor tomarnos las cosas a risión
para no sumergirnos en desesperación!

Porque las feministas, ésas tan femeninas,
tan progres, tan modernas, tan cultas y tan finas,
lo mismo americanas que suecas o latinas,
curiosos gustos tienen en cosas venusinas.

Pues si las miras mucho, ellas te miran mal,
si las cedes el paso, eres un animal,
un bobo, un sinvergüenza, un facha, un criminal
machista, reaccionario y heteropatriarcal.

Para lograr en todo mayor igualación
nos dictan cómo tiene que ser la educación:
regálese a las niñas un casco y un balón
y a ellos una Barbie, un peine y un jabón.

Reinando desde alturas de condición divina,
cualquier error corrige su sabia medicina
pues hasta la natura hay veces que no atina:
hay nenes con huchita y nenas con chilina.

Si claro no lo…

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Urgencias sociales. -Antonio Burgos/El Recuadro-ABC-

Como los pajaritos cantan y las nubes se levantan, y en España ya no hay paro, y los chavales que salen titulados de las Universidades es que se los rifan para darles un trabajo. Y como las arcas del Estado están rebosantes, y no hay la menor deuda pública, y el PIB está que se sale, y los catalanes y los vascos cada día quieren ser más rabiosamente españoles, que las existencias de banderas nacionales rojigualdas se han agotado en esas dos regiones. Y como la ETA desapareció, entregó las armas y no hubo ninguna marca blanca que osara ocupar las mismas instituciones a cuyos democráticos representes aquellos asesinos les pegaban un tiro en la nuca. Y como la labor de ZP fue benéfica y pacificadora, que a partir de la triste y aún oscura desgracia de los atentados del 11-M fue España una balsa de aceite de reconciliación, de superación de las heridas de la guerra y de concordia nacional. Y con Cero Corrupción. Y como ZP fue el primero que alertó en 2007 de la crisis económica que se avecinaba y España tomó todas las medidas que otras naciones, que iban como locas, no se atrevían a adoptar, pues que aquí no se despidiò a nadie, nadie quebró ni suspendió pagos.

Y como todo esto es así, y en España no existe marginalidad alguna, ni en los portales duermen los sin techo sobre cartones, y todo el mundo llega perfectamente a fin de mes, y no como en otros países, donde incluso hablan de “pobreza energética”. Como todo es un camino de rosas, los ayuntamientos pueden dedicarse a los problemas que verdaderamente preocupan a la gente. O sea, que invierten su dinero en remediar las urgencias sociales más inmediatas y necesarias.

Por ejemplo, era una urgencia social quitarle el nombre de S. M. El Rey Don Felipe VI a ese nuevo parque de Madrid. ¿Pero en qué país se creen que estamos? ¿A quién se le ocurre ponerle el nombre del monarca al parque de una nación que es un Reino? ¿Habráse visto? Muy bien hecho, doña Carmena, sí, señora: venga, un referéndum urgentemente, porque no hay derecho a que un parque de Madrid lleve el nombre del Rey.

Y con la Gran Vía, lo mismo. Es un clamor la protesta ciudadana contra el paso de coches por la Gran Vía. Por eso, como la verdadera urgencia social que es, hay que hacer peatonal la Gran Vía cuanto antes.

Y hay que quitar la misa de La 2 de TVE cuanto antes, porque es una urgencia social por la que el pueblo soberano tiene hasta perdido el sueño. Claro, como ya no hay paro, ni corrupción, ni político alguno sentado en el banquillo de los investigados o metido en la cárcel, es de toda urgencia social que no se retransmita la santa misa por La 2 de TVE que pagamos todos los españoles. ¿Usted no ve si fuera un jámala-jámala coránico en una mezquita? Eso ya sería otra cosa y podría permitirse. ¿Pero una misa? ¡Dónde vamos a llegar! Así que muy bien esa medida de absoluta urgencia social.

Como lo de Sevilla. Como Sevilla no es la Capital de la Corrupción, ni aparte de la cuna de Velázquez la cama de los ERE, y el pleno empleo está que chorrea, y no se cierra fábrica alguna, ni comercio alguno, pues hay que atender el clamor del pueblo, que considera de absoluta urgencia social quitar cuanto antes a San Fernando, San Isidoro y San Leandro del escudo municipal, así como el título de “Mariana” a la ciudad. Hombre, si por lo menos fuera el título de “Mariana Pineda”… ¿Pero “mariana” de María, de la Virgen? ¿Donde vamos a llegar? Así que maravillosa esa medida de urgencia social.

Como la enseñanza concertada, que es de urgencia social acabar con ella, otro clamor: y más si es de curas y monjas. Así que mi felicitación más sincera (¡por aquí!) a los que se dedican a remediar estas urgencias sociales en una España donde No Passsa Nada.

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