Archivo de la categoría: Defensa

¡Otra vez no por favor! (General Emilio Pérez Alamán)

General Dávila

98821_1 Honor a nuestros muertos

El próximo 26 de Mayo se cumplirán 14 años de aquella malhadada mañana del mismo día de 2003 en la que aceleré mi llegada al Cuartel General de la División en Burgos. Mientras me preparaba para la rutina diaria recibí la noticia del accidente del Yak-42 en el que regresaban a España veinte hombres del Regimiento de Ingenieros de la BRUNETE.

Como Jefe de dicha Gran Unidad tenía que poner en marcha todas las medidas para hacer frente a tamaña tragedia sobrevenida, especialmente para atender a las familias de los fallecidos, pero también a toda la División y a sus Ingenieros en concreto.

Cuando me reunía con mi Jefe de Estado Mayor para tomar las disposiciones inmediatas, recibo la llamada directa del GE JEME, que me comunica que en unas horas saldrá un avión de Torrejón a Turquía con el Ministro y un séquito, quiere…

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¡A LAS ARMAS! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

General Dávila

19242331_xl Banderas de la OTAN

En artículos anteriores lo he dicho y ahora lo repito. ¿A qué viene ahora resucitar el servicio militar obligatorio? El nuevo concepto de Defensa Civil aprobado en Alemania cita la posibilidad de reactivar el servicio militar obligatorio, aunque habla de circunstancias excepcionales. ¿Quién podía pensar en este retorno al pasado? Francia, Suecia también plantean el debate. España nunca lo suprimió, lo suspendió.

¿No les parece extraño?

descarga Trump es el nuevo presidente de los EEUU de América

Trump es el nuevo Presidente de los Estados Unidos de América. Tiempo ha faltado para que Europa se ponga en marcha. ¿¡A las armas!? La primera reacción de Europa ha sido reunirse para profundizar en la Europa de la Defensa. Ha entrado la prisa. Cunde el pánico. El enemigo se diversifica y aparece y desaparece adoptando las formas más extrañas. Incluso se presenta en forma de candidato electoral. En Europa…

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Doce horas en el infierno de Kabul. -Fernando Lázaro/Bajos Fondos-

El relato es impresionante. Lo que tuvieron que pasar los nuestros durante las 12 horas que duró el asalto a la embajada de España de Kabul se debe acercar a lo que es el infierno. El ataque terrorista de los taliban en el que fueron asesinados dos policías españoles está perfectamente descrito por la fiscal Dolores Delgado en su último escrito. Por eso me permito reproducir íntegramente la reconstrucción basada en testimonios y documentos que ha realizado.

“El viernes 11 de diciembre de 2015 sobre las 17:45 (hora local) y durante las siguientes 12 horas, tuvo lugar un ataque terrorista contra la sede de la Embajada de España en Kabul (Afganistán) en el que resultaron muertas ocho personas: los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía D. Jorge García Tudela y D. Isidro Gabino San Martín Hernández; dos empleados de la Embajada de nacionalidad afgana; y, cuatro policías de aquel país que desempeñaban labores de seguridad.  Así mismo, a consecuencia del referido atentado resultó con lesiones, pendientes de evaluar, el funcionario del Cuerpo Nacional de Policía con carnet profesional nº 93.594. Cuatro de los terroristas que participaron en el atentado fallecieron, uno a bordo del vehículo que él mismo explosionó y los otros tres en el curso del enfrentamiento con las fuerzas de seguridad desplazadas al lugar tras producirse la explosión del coche-bomba.

Unos días antes de producirse el ataque terrorista contra la Embajada española se realizaron unas obras de acondicionamiento en el edificio que iba a ser asaltado por los talibanes. Entre otras reformas se retiraron unas placas metálicas de las ventanas que obstaculizaban el control visual del recinto diplomático. El lugar donde estaban ubicadas era de residencia y no destinado a vigilancia. De las cinco personas que accedieron para realizar los trabajos dos permanecieron en actitud vigilante, observando el entorno y sin realizar trabajo alguno.

Dos días antes de producirse el ataque, el miércoles día 9 de diciembre de 2015, tuvo lugar un incidente con la seguridad dinámica de la delegación diplomática al ser seguido por un vehículo desconocido hasta las inmediaciones de la embajada española el coche del Embajador. El seguimiento fue constante y parece ser destinado a comprobar la accesibilidad de los vehículos al recinto y las medidas de control de los mismos.

La mañana del viernes 11 de diciembre de 2015, sobre las 9 (hora local), el asistente del Agregado de Defensa de la Embajada española en Afganistán recibió procedente de la Agregaduría francesa un correo electrónico en el que se alertaba de que había muchas posibilidades de que en las próximas horas o días se produjese un atentado terrorista contra alguna sede diplomática (pero no específicamente contra la Embajada de España como erróneamente se dice en el auto de admisión a trámite de la querella de 2-11-2016). Esta información fue reenviada en esa misma mañana al Jefe del Centro Nacional de Inteligencia en Kabul y al Segundo Embajador español. Los funcionarios policiales encargados de la seguridad de la embajada no tuvieron conocimiento de la referida alerta sino hasta el viaje de regreso a España tras el atentado terrorista.

Este tipo de comunicaciones se producen con una cierta frecuencia ante la situación de máxima alerta que se vive en Kabul. Ante este tipo de avisos se adoptan determinadas medidas de seguridad, activándose el Plan de Emergencia y Seguridad. Como ocurrió los días 4, 5 y 6 de marzo de 2015 ante la información recibida en la Embajada sobre un posible ataque terrorista a la misma en las siguientes horas.

La sede diplomática española en Afganistán que se encuentra situada en Sherpur Disctrict, Main Street, Third Lane ontheright se halla en un recinto que comprende tres edificios ubicados en un patio común y rodeado perimetralmente por una barrera que se encuentra aproximadamente a un metro del mismo y está conformada por dos tubos metálicos. El recinto cuenta con tres puertas de acceso, dos de ellas para vehículos (una de las cuales se halla inhabilitada para el tránsito) y una para las personas que acceden a pie a la Embajada. Estas puertas son de metal. El edificio situado frente a la puerta donde explosionó el coche-bomba fue el elegido por los talibanes para llevar a cabo el asalto y establecer en su azotea la base del ataque. Precisamente es el que se halla más alejado de los edificios colindantes no pertenecientes a la embajada y desde cuya terraza se controlaba las otras edificaciones y los movimientos que se produjeran en el patio interior.

En el momento de producirse la explosión del vehículo cargado con explosivos y conducido por un terrorista suicida se hallaban en el interior del edificio atacado los funcionarios de Policía con carnet profesional nº 101.031, 103.996, 122.977, 74.855 y el funcionario fallecido Sr. García Tudela; y, en el edificio contiguo el Segundo Jefe de la Misión, un funcionario de Exteriores, y los funcionarios del CNP con carnet profesional nº 90.870 y 87.656, junto al funcionario del cuerpo policial fallecido Sr. San Martín Hernández que después abandonó el edificio en busca de otros compañeros. El Funcionario con carnet profesional nº 93.594, en esos primeros momentos del ataque, no se encontraba en la sede diplomática puesto que había acudido al aeropuerto a recoger a la Canciller que regresaba a Kabul procedente de España.

La bomba contenida en el vehículo si bien se desconoce su composición era de una gran potencia atendiendo al cráter de unos 30 metros de diámetro que provocó así como a los destrozos tanto en la puerta metálica como en el muro perimetral, permitiendo el acceso de los terroristas al interior del recinto. Estos portaban armamento de asalto, una importante cantidad de municiones y granadas.

El ataque, por la forma en que se desarrolló, estaba minuciosamente preparado y planificado de manera que una vez en el patio tenían un objetivo preciso y se dirigieron al edificio desde el que accederían a la azotea, tras destruir el cuadro eléctrico que provocó el cese de energía eléctrica en el mismo.  En el camino efectuaron disparos y lanzaron granadas contra todo lo que consideraron personal de la Embajada, ello es lo que ocurrió con el Subinspector García Tudela quien se hallaba en la habitación de la planta baja del edificio ocupado, este repelió el ataque disparando si bien fue alcanzado por proyectiles y finalmente falleció a consecuencia de las heridas provocadas tras una explosión posiblemente causada por una de las granadas arrojadas por los talibanes y los efectos de esta en los elementos del baño, donde fue hallado el cadáver.

Una vez los terroristas se hubieron ubicado en la parte superior del edificio comenzaron a efectuar disparos hacia el patio y a todo aquel que se movía.

Entre tanto, los funcionarios policiales que se hallaban en el edificio que había sido ocupado por los terroristas se ocultaron en el sótano del mismo que disponía de una puerta metálica que tuvieron que encajar puesto que a resultas de la explosión del coche bomba había sufrido desperfectos. E intentaron comunicar con el subinspector Jorge García sin conseguirlo.

El funcionario con carnet profesional nº 74.855 que se hallaba en el control de cámaras activó la alarma sin conseguir que esta funcionase por falta de corriente eléctrica, dejando, al parecer, de funcionar el sistema de grabación de las cámaras. Desde allí y tras atrancar la puerta principal de acceso al edificio de Cancillería se dirigió a comprobar los despachos y las personas de su interior. Después, al constatar que no había nadie en su interior se dirigió al edificio  donde estaban sus compañeros siendo objeto de disparos mientras atravesaba el patio.

Mientras en el otro edificio el funcionario con carnet nº 90.870 bloqueó la puerta de acceso y subieron hasta la segunda planta donde tiene la residencia el Segundo Embajador, así mismo subió a la terraza para comprobar lo que estaba ocurriendo observando dos siluetas en la terraza del otro edificio. Los ocupantes de este edificio se trasladaron hasta las dependencias superiores donde permanecieron hasta la liberación, excepto el funcionario policial Isidro Gabino San Martín Hernández quien salió de allí en dirección primero a la garita buscando al compañero que podría encontrarse allí y después se dirigió hasta el sotano para incorporarse al grupo de compañeros que allí se encontraban. Ante la falta de respuesta de Jorge, Isidro Gabino junto al funcionario policial 122.977 y un agente contratado local de seguridad decidieron abandonar la zona segura y salir en busca del compañero, para lo cual rodearon el edificio intentando evitar los disparos de los terroristas desde la terraza. En un determinado momento arreció el fuego alcanzando al Sr. San Martín Hernández quien cayó herido junto a uno de los vehículos estacionados en el patio, el otro funcionario policial no pudo asistirle ante los disparos constantes de los talibanes debiendo retirarse para alertar de la situación. En ese momento oyó una fuerte explosión en la zona próxima al lugar en el que se encontraba el herido.

Una de las personas afganas contratadas de la Embajada acudió a apagar el fuego de uno de los vehículos estacionados en el patio siendo alcanzado por los constantes disparos de los talibanes falleciendo y resultando su cuerpo calcinado.

Cuando el funcionario policial con carnet nº 93.594 regresó del aeropuerto comprobó la situación que se estaba desarrollando, escuchó por el transmisor los comunicados que desde dentro se estaban realizando y pudo comunicar con Isidro Gabino San Martín. Trató en un primer intento de entrar en el recinto pero no pudo ante el intenso fuego enemigo sufrido. Volvió a comunicar con el herido desde la garita de guardia situada en la puerta no dañada. En ese momento decidió acceder al interior con uno de los vehículos blindados de las fuerzas afganas pero tuvo que retroceder ante el lanzamiento por los terroristas de una granada de mano o proyectil de RPG.

En su intento de asistir a su compañero herido el funcionario policial 93.594 se dirigió a un equipo de asalto de EEUU y dos equipos de asalto afgano explicándoles con un croquis la ubicación de los edificios y que dos compañeros no están en lugar seguro. Pasadas dos horas y ante la negativa a entrar en el recinto siguiendo los protocolos de actuación y ante la intermediación del ayudante del Agregado de Defensa en la Embajada se le permitió entrar para auxiliar al compañero que aún permanecía con vida en el suelo. El funcionario 93.594 logró alcanzar el lugar donde se encontraba Isidro Gabino, lo sujeto fuertemente y le desplazó arrastrándole hasta las proximidades de uno de los vehículos. Cayeron al suelo por una fuerte explosión, consiguieron ponerse en pie y lo pudo sacar fuera del recinto mientras era cubierto por las fuerzas afganas. Ya en el exterior tuvieron que esperar la llegada del transporte para trasladar al herido hasta el hospital y llevarle el policía 93.594 y el ayudante del agregado de interior hasta el vehículo que se encontraba a unos 50 metros. En el trayecto al hospital Isidro Gabino San Martin falleció a consecuencia de las heridas.

Finalmente, el ataque talibán concluyó cuando las fuerzas de EEUU y dos equipos noruegos accedieron al recinto manteniendo un fuego cruzado con los talibanes, siendo herido uno de los soldados noruegos, mientras que los francotiradores de los equipos de asalto disparaban. Los dos talibanes que se hallaban en la azotea resultaron muertos”.

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