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Qatar financia la campaña de grupos musulmanes y la extrema izquierda para arrebatar la Mezquita de Córdoba a los católicos

LA POLÉMICA.

La Iglesia Católica en España, en partícular la diócesis de Córdoba, podría perder la titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba, una de las edificaciones religiosas más imponentes y hermosas de toda Europa, debido a una campaña orquestada por “la alianza de la extrema izquierda y grupos musulmanes para arrebatarles el templo”, según recoge el portal Religión en Libertad.

La situación es tan tensa que, en su afán de fortalecer la defensa de la titularidad, la diócesis cordobesa ha enviado una delegación a Estados Unidos, encabezada por el obispo Demetrio Fernández, que ha sido recibida por el Hudson Institute de Washington. Allí, expertos y periodistas internacionales han querido saber quién financia la campaña para arrebatar la titularidad de la Catedral-Mezquita de Córdoba a la Iglesia católica.

Por su parte, el diario ABC destaca que “en la reunión, representantes diplomáticos en Estados Unidos aseguraron que ‘hay indicios más que suficientes para concluir que…

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EDITORIAL – Rajoy no se atreve a disuadir – Libertad Digital

La tardía pero acertada y proporcional gravedad con la que el Gobierno del PP (y el diario El País) describe desde el pasado lunes el proceso separatista iniciado en Cataluña en 2012 parece más orientada a disipar una posible alianza del PSOE de Sánchez y Podemos con los separatistas catalanes para desbancar a Rajoy que a anunciar y concretar medidas para sofocar lo que algunos ministros ya se atreven a calificar de “intento de golpe de Estado”.

No se entiende, en cualquier caso, que el presidente del Gobierno, a estas alturas, y por mucho que se lo pregunten los periodistas, no se atreva siquiera a mentar el artículo 155 de la Constitución, o cualquier otra medida que sea capaz de evitar la celebración de otro 9-N en Cataluña, como el que los nacionalistas anunciaron ya hace más de un año y pretenden perpetrar este mismo otoño. Las palabras de Rajoy en las que promete “defender la Constitución”, o que no va a “adelantar acontecimientos” ni a “anunciar problemas”, no constituyen más que una nadería que, con el manto de una pretenciosa prudencia, encubre una clamorosa irresponsabilidad.

Toda acción orientada a impedir o a disuadir la comisión de un delito tiene, inexorablemente y por definición, que adelantarse a los acontecimientos; y no hay que olvidar que la nueva consulta secesionista, así como la tramitación exprés de las leyes de transitoriedad jurídica o la proclamación unilateral de independencia, no deja de ser un corolario lógico de un problema que Rajoy tiene en su mesa expuesto con toda su gravedad desde la Diada de 2012.

Por otra parte, conviene advertir que, desde el 9 de noviembre de 2014, los gobernantes nacionalistas han seguido perpetrando delitos, cuanto menos de desobediencia, ciertamente menos vistosos y más fáciles de ocultar a la opinión pública que la celebración de un referéndum ilegal, pero no menos graves. Tal es el caso de su pública y confesa desobediencia a todas las resoluciones que el Tribunal Constitucional ha emitido desde entonces contra el procés, entre ellas las destinadas a suspender las ilegales estructuras de Estado y la Consejería de Exteriores, o la sentencia que no menos estérilmente trataba de anular la ilegal resolución del Parlamento autonómico de noviembre de 2015 en la que se declaraba solemnemente “el inicio del proceso de creación del Estado catalán independiente en forma de república”.

No mucho más tranquilizadoras son las palabras de la ministra Cospedal en las que, por una parte, afirma que están dispuestos a “impedir que se pongan urnas de papel, de cartón o lo que quieran poner” y, por otra, asegura que la consulta “tendrá consecuencias penales”. Y esto es así porque una cosa es impedir un delito y otra muy distinta castigarlo. Recuérdese que la ilegal consulta del 9-N, que para el dimitido fiscal general del Estado Eduardo Torres Dulce entrañaba los delitos de usurpación de funciones, desobediencia, prevaricación y malversación de fondos públicos, no se impidió y sólo se castigó con una ridícula pena de desobediencia, por la que ninguno de los condenados ha tenido que ir a la cárcel.

Por otra parte, es del todo ridículo esperar al día de la nueva consulta ilegal para enviar a la Policía a retirar las urnas. Este nuevo ataque al Estado de Derecho debe abortarse antes, no judicialmente sino politicamente, mediante la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

En cualquier caso, mientras los sediciosos políticos separatistas no oigan de los labios de Rajoy que se juegan la financiación a cargo del contribuyente, la poltrona o la cárcel, las cartas a Puigdemont o las promesas del presidente del Gobierno “en defensa de la Constitución” causarán en los golpistas el mismo nulo efecto disuasorio que las que tuvieron aquellas por las que, antes del 9-N, solemnemente garantizó que esa consulta no se iba a celebrar.

Origen: EDITORIAL – Rajoy no se atreve a disuadir – Libertad Digital

Derecho a Susanear. -Antonio Burgos/ABC-

Menos los que se dejan las uñas arrancando las pegatinas de la bandera de España con que amaneció esa parte de nuestra muy constitucional e indisoluble nación que se llama Barcelona. Menos el presidente autonómico que por pelos parece que tiene una fregona en la cabeza y por seguidores adoctrinadas huestes de camiseta negra mussoliniana que han aprendido en la escuela a odiar a España con las competencias educativas que incomprensiblemente les cedimos. Menos los que se dedican a amparar a los que viven del Tres por Ciento, como Pujol y sus Siete Niños, que no son precisamente de Écija, pero lo parecen. Menos los que tienen como deporte la quema de banderas de España y de retratos del Rey. Menos el Barsa que demuestra que es evidentemente más que un club: es una correa de transmisión del separatismo. Menos todos los catalanes que de mayores quieren ser cualquier cosa, menos españoles, nos llevamos las manos a la cabeza ante eso que pregonan, predican y quieren practicar del “derecho a decidir”. A decidir decirnos “adiós, muy buenas” y largarse como el que dice que va a por tabaco y no vuelve con la parienta y se va con la otra, la otra de Concha Piquer.

Casi todos los españoles, de todos los bandos, encastes y creencias, entendemos que es una barbaridad anticonstitucional este “derecho a decidir” largarse de nuestra común nación española. El argumento es bien sencillo: unos cuantos españoles no pueden decidir por todos. Pero es que hoy, y bastante alegremente por cierto, estamos ante un caso parecido por el que nadie muestra la preocupación que trato de transmitirles con estas torpes letras de articulista de provincias que no está en la pomada de las tertulias (ni Dios lo permita). Hoy, unos cuantos españoles, los militantes del PSOE, se han arrogado el “derecho a decidir” buena parte de nuestro futuro en nombre de todos los españoles. La pugna de las primarias entre Susana Díaz y Pablo Sánchez no es tan simple como lo del mal pintor: “Si sale con barbas, San Antón; y, si no, la Purísima Concepción”. Lo que unos cuantos miles de socialistas deciden hoy por todos los españoles es ni más ni menos que el futuro de todos. Como el objetivo común ya saben cuál es, echar a Rajoy, si sale Susana Díaz parece que está garantizada al menos la moderación, el sentido de Estado, la responsabilidad ante cuanto nos estamos jugando, la garantía de cumplimiento de la Constitución frente a quienes ponen en peligro su vigencia. Pero si gana Pedro Sánchez, no es que salga con barbas como el San Antón del mal pintor: es que hay que echar las barbas a remojar y debemos dejarnos la coleta, porque seguro que, con tal de echar a Rajoy, el pacto con Podemos, el cumplimiento de todas las exigencias de Pablo Iglesias, está a la vuelta de la esquina. Si sale Sánchez, no le arriendo las ganancias a la estabilidad constitucional de España, ni a los principios más elementales de la convivencia que, mal que bien, llevamos medio apañada hasta ahora. Triunfará el odio. Ganará media España sobre la otra media.

Y como todo esto se ha preparado como si fueran unas elecciones generales, con su campaña, sus mítines de cierre, su jornada de reflexión, sus colegios electorales, sus avances de participación, sus adelantos de escrutinio y todos sus avíos, digo yo que igual que exigimos en el caso del “proceso” catalán, en estas primarias nos deberían dejar votar a todos, ya que se trata del “derecho a decidir” el futuro de España. Si los que no votamos ni votaremos nunca al PSOE ni quemados pudiéramos hacerlo hoy en las primarias para alivio de amenazas e inquietudes y tranquilidad de futuro, seguro que Susana Díaz barría por mayoría absoluta. Pero no tenemos derecho a susanear. Ese es el problema, que hoy nos jugamos un “derecho a decidir” en manos de otros. Igualito que piden los catalanes. A los socialistas con carné ya se lo hemos concedido.

Origen: Derecho a Susanear