Economista de Harvard: el 42% de los inmigrantes vive de las ayudas públicas

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Los estudios de George Borjas, profesor de economía y políticas sociales en la HarvardKennedy School, muestran que el 42% de los hogares de inmigrantes viven gracias a algún tipo de ayuda social. Según el economista de Harvard en 2016, cerca del 42% de 9 millones de hogares cuyo cabeza de familia era un inmigrante, subsistía gracias a los impuestos de los ciudadanos que son contribuyentes netos al sistemas fiscal.

O lo que es lo mismo, que una parte de los residentes de la nación vive gracias a los impuestos que el Estado cobra a quienes demuestran tener capacidad de pago. Este descubrimiento sobre los costes migratorios en el país de acogida, chocan con la teoría enseñada hasta ahora en las universidades de economía que plantean que un país como España con un sistema de reparto de las pensiones, solo puede sobrevivir mediante la importación de población extranjera…

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Europa también levanta su muro. -Hermann Tertsch/ABC-

En Viena se fragua una nueva alianza militar para blindar las fronteras el sudeste del continente frente a Oriente Medio y África.

Los medios europeos están cuajados de artículos moralizadores y declaraciones airadas en contra del «muro de Trump», como llaman sus adversarios a los planes del nuevo presidente norteamericano de cerrar a lo largo de toda la frontera con México el sistema de vallado que se comenzó a construir bajo la presidencia de Bill Clinton. Pero entre tantos lamentos por el muro de Estados Unidos, poco se ha publicado de una conferencia ministerial celebrada hace unos días en Viena en la que se ha decidido militar las fronteras de los Balcanes y completar muchas de las vallas que se vienen construyendo desde que comenzara Hungría a hacerlo.

Apenas se ha reparado en que el miércoles se daban cita la capital austriaca, sin clandestinidad, con publicidad pero sin excesiva alharaca, los ministros de Defensa y del Interior de una docena de países de Europa central y suroriental, miembros y no miembros de la Unión Europea. En esta conferencia ministerial se anunciaba el urgente establecimiento de «nuevas medidas para garantizar la seguridad y el control de las fronteras y combatir la inmigración ilegal», «en una estrecha coordinación militar y policial» entre los países implicados con un permanente enlace entre los Estados Mayores de los países de la región.

Ya sin eufemismos, en la presentación de los acuerdos por el ministro de Defensa de Austria, Hans Peter Doskozil, quedó claro que se trata del embrión de una nueva alianza militar para el blindaje de todas las fronteras a lo largo de las diversas variaciones de la Ruta de los Balcanes entre Turquía y el Mediterráneo y el corazón de Europa, la meta apetecida de los inmigrantes ilegales que es la oferta estrella de los traficantes, Alemania y Suecia. Esta alianza militar que se fragua entre miembros de la UE y de la OTAN pero al margen de ellas y con países que no son miembros ni de una ni de la otra como Serbia, busca «cerrar definitivamente la ruta de los Balcanes a la inmigración ilegal y las actividades criminales de los traficantes». Austria ya ha anunciado que cambiará sus leyes para permitir a sus soldados intervenir en otros países, no solo en acciones humanitarias sino también en la protección de fronteras.

Croacia, Bulgaria, Eslovenia, Macedonia y Austria cuentan ya con vallas similares en diversas fronteras

El Gobierno de Berlín no participó en la reunión de Viena. Y pudiera ser que le haya gustado esta iniciativa balcánico-mitteleuropea tan poco como a Bruselas. Desde la Comisión, el vicepresidente Frans Timmermans criticó que «ciertos países» consideren que el problema se puede resolver exclusivamente con medidas de control fronterizo. Y lamentó la escasa disposición de general a recibir refugiados. Participaron en el encuentro de Viena ministros de Defensa e Interior de Bulgaria, Croacia, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia, República Checa, Hungría, Grecia, Austria, Albania, Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Montenegro y Serbia.

El objetivo declarado de esta alianza militar y policial es la defensa de los países del sudeste europeo ante la amenaza de la inmigración masiva desde Oriente Medio y el Mediterráneo. Antes de abril habrá sido establecido el mecanismo de coordinación entre los estados mayores de los ejércitos de los países implicados. En los próximos meses se hará una evaluación urgente de las necesidades en las diversas fronteras susceptibles de ser utilizadas por los traficantes o los movimientos incontrolados de posibles flujos futuros. Se incluye la ampliación de construcción de vallados allá donde sean necesarios y aún no hayan sido construidos.

En el verano de 2015, en plena crisis de refugiados, el Gobierno húngaro de Viktor Orban comenzó con la construcción de las vallas en sus fronteras meridionales, medida unánimemente atacada por otros gobiernos europeos y los medios de comunicación. Llegaron a tachar de «fascista» y violador masivo de los derechos humanos al gobierno de Budapest. Lo cierto es que hoy tanto Croacia, Bulgaria, Eslovenia, Macedonia y Austria cuentan ya con vallas similares en diversas fronteras. Y se prepara la construcción de numerosos tramos, también en la frontera de Austria con Italia.

Repatriación

Los países participantes en la cumbre de Viena se felicitaron de que, tras el caos de 2015, se lograra finalmente «restablecer la ley» y «la vigencia del Estado de Derecho» en los países afectados por aquella masiva e incontrolada violación de su soberanía y control de su territorio. Pero quedó en evidencia en la reunión que todos cuentan con un nuevo empeoramiento de la situación por una u otra causa y quieren tener las fronteras todas las medidas amenaza es para los participantes una realidad aguda a pesar de los acuerdos existentes entre la UE y Turquía.

En Austria alarma también la evolución de la situación en Italia. La práctica ahora habitual de los numerosos barcos de salvamento de los países europeos de llevar a los rescatados a territorio italiano se ha convertido en la mejor publicidad para los traficantes. Los traficantes han logrado que los barcos de las marinas europeas y las ONG hagan sus trabajo. Por eso en Viena también se demandó una cumbre sobre la repatriación que encuentra inmensas dificultades tanto por la falta de documentación de muchos como por la negativa de muchos países de origen de recibir a los deportados.

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Au nom du peuple, español. -Inma Sequí/La Gaceta-

Confieso que sigo con notable interés –y gozo, ¿por qué no?- las pataletas verbales que nuestros proféticos, y en su mayoría, bien pagados periodistas, sacuden contra quien casi recién pisado el Despacho Oval, ha puesto en riesgo todos los sucios propósitos de las élites globalistas. Si es que había alguno pulcro. Y con Trump, el ocaso de ese sueño totalitario de centralización absoluta del poder de la mano de esta nueva, imparable y necesaria Derecha Alternativa a la que también nos queremos sumar en España.

Pero hay para todos, y Marine Le Pen no iba a escapar de los sicarios del Nuevo Orden Mundial o de los esputos de los ya predecibles liberaloides de guardia. Al menos aquí, donde Trump es una especie de enviado de Satán a este mundo de falsos aunque interesados bonachones, y Le Pen, la hermana gabacha a la que si sugieres públicamente pasas poco menos que a ser pariente no muy lejano del mismísimo Hitler. Sea como fuere, nadie dijo que el análisis de la progresía patria fuese inteligente. Sin embargo, y para socorro de zurdos y señoritingos enfundados en banderas de una más que cuestionable libertad, los españoles seguimos a la cola de nuestros vecinos europeos, observando con resignada paciencia lo que ocurre al otro lado de los Pirineos; donde los que un día pueden llegar a ser nuestros homólogos galos, no tardaron en advertir de la quiebra entre dirigentes y pueblo y que esto viene dado por el abandono de los primeros a estos últimos; donde saben sobradamente que estamos en guerra; y donde han palpado de primera mano el fracaso de estos pretendidos Estados Unidos de Europa y sus políticas.

Cierto que Trump ha representado un terremoto político, pero el cambio de ciclo histórico en Europa pasa por Francia, aun con los comicios holandeses por delante.

En cuanto a las propuestas presentadas por la hija de Jean-Marie en la ciudad de Lyon hace una semana y con las que pone rumbo al Eliseo bajo el hábilmente escogido eslogan “en nombre del pueblo”, son, en su mayoría de extrema lógica. Que no derecha. El Frente Nacional de Marine ha apostado por la supervivencia de Francia con promesas como la realización de un referendo sobre la salida de la catastrófica Unión Europea que supondría la recuperación de la soberanía nacional; el abandono del espacio Schengen por el que han circulado sin problemas terroristas como el tunecino que atentó en Berlín el pasado mes de diciembre; la salida de la OTAN que arma y protege a los mal llamados “rebeldes sirios” cuando son asesinos pertenecientes a Al-Qaeda; prioridad nacional en empleo con la creación de un impuesto sobre la contratación de asalariados extranjeros o la reducción de impuestos y trabas burocráticas a las pequeñas y medianas empresas. Además de otras que perfectamente podrían resumirse como un combate despiadado contra la delincuencia, el terrorismo y fundamentalismo islámico.

Ya hemos comprobado que no todas las rosas son rojas ni las lágrimas tienen porqué sabernos siempre saladas. Ahora, tomemos nota. Au nom du peuple, español.

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