Pachi Lopezcaba. -F.J. Losantos/El Mundo-

El ‘pachismo’, como llaman en el PSOE a la última encarnación del rubalcabismo, es la novedad de la continuidad, la cronificación de una enfermedad que consiste en negarse a su curación. Rubalcaba ha logrado instalar al PSOE desde hace una década en la maldición gitana: “¡No te mueras nunca, siempre enfermo!”. Si Pachi (dejemos la grafía batua a los progres; los pachis, en español, siempre fueron pachis) fuera sólo López seguiría siendo Nadie; si es algo es por Lopezcaba, pero el factor Alfredo asegura que el cáncer del PSOE, que es la falta de una idea de España y un proyecto social común, seguirá sin operar.

Rubalcaba, que cuando fue líder del partido se convirtió en una nulidad llamada Rbcb, sigue siendo un maestro de la puñalada (“si te vuelves, te la clava”) y el entierro entre elogios de Pdr Snchz ha sido una verdadera filigrana. Los burócratas del pedrismo jalearon su radicalización parlamentaria, fingieron lamentar la derrota del noesnó y Lopezcaba lo convenció de dejar su escaño. Y hete aquí que Sancho le quita Rocinante a Don Quijote y lo despoja hasta de la mortaja de su resurrección política. La conjura de los Ares, Óscar López, Luena y, naturalmente, Pachi, que unen a la insignificancia intelectual la necesaria nulidad ética para vivaquear en la burocracia partidista, es una felonía magistral.

Por otra parte, esa ambición política que limita con la nómina alcanza en Lopezcaba la perfección: ni estudios, ni ideas, ni principios. Es el antagonista ideal de Susana Díaz, que acabó Derecho en diez años y desde la Junta. Pachi no pasó de primero de algo, pero a los 19 años ya era diputado. Las cualidades para hacer carrera política son inversamente proporcionales a las necesarias en la vida civil: a menos currículo, más obediencia.

La nulidad intelectual la compensa en política el sectarismo; y a Lopezcaba, le sobra. Lo mostró exhibiéndose con Otegui cuando Aznar ilegalizó a Batasuna, echando a Rajoy y María San Gil de la capilla ardiente de Isaías Carrasco o coceando al PP que lo hizo lendakari mientras abrazaba peneuvistas e hijotarras. Pachi es la sumisión perpetua del PSOE al separatismo diseñada por González y Cebrián al decapitar a Redondo Terreros. No disputará con Susana el derecho a heredar la ruina de Rajoy, se lo repartirán. Si él gana, ella será Griñán, si pierde, Rubial.

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