Then we take Berlin

El cántaro del Aguador

Da mucha pereza escribir sobre un tema en que ya llueve sobre mojado, de modo que me limitaré a tomar estas palabras de la famosa canción de Leonard Cohen, recientemente fallecido. En este blog mío y de ustedes nos hemos explayado con ganas acerca de que no todos somos Charlie o de la «libertad de explosión» de los radicales musulmanes. Hoy sólo queda añadir que era cuestión de tiempo que alguien intentara atentar en la capital del acogimiento al Fluchtlinger. En uno de esos Weinachtsmärkte (Mercados de Navidad) de la capital alemana (el del distrito de Mitte, en pleno centro) a un descerebrado musulmán se le ocurrió embestir con un camión a las gentes que paseaban tranquilamente por dicho espacio.

Tras la lógica confusión inicial, queda clara una cosa: que el Jefe de la Policía alemana es un progre, o que lo es su superior político inmediato…

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