Voceros. -Rafael Moyano/El Mundo-

Un portavoz es la persona autorizada para hablar en nombre y representación de un grupo o de cualquier institución o entidad. En Latinoamérica utilizan para referirse a ellos el sinónimo vocero, más sonoro, y aquí en España algún cursi/hortera festejador de Halloween y consumidor compulsivo en el black friday los denomina speaker. No es fácil ser portavoz. Los hay que son incontinentes, y meten la pata, y los hay demasiado apocados, que ni meten la pata ni cuentan nada. Y luego están los que parece que dicen mucho, trileros de la palabra, para tampoco decir nada. Los hay incluso que se quedan sin palabras, como la vocera de Manuela Carmena, Rita Maestre, que se puso a tararear ante una pregunta sobre el lío que se han armado en el Ayuntamiento de Madrid con la calificación de las proposiciones de los grupos.

No todos los portavoces han sido agraciados con el don de la elocuencia. A otros, el poder que se les otorga les hace venirse arriba. Un hito reciente de la ciencia de la portavocía lo marcó Verónica Pérez, la mano derecha de Susana Díaz, cuando en las puertas de Ferraz, mientras el PSOE saltaba en pedazos, proclamó: “En este momento la única autoridad que existe en el PSOE soy yo”.

Pero sin duda, el portavoz estrella de la semana ha sido Rafael Hernando, representante de los diputados populares. Primero dijo que el PP echó a Rita Barberá, explicó después que lo hizo para protegerla y evitar su linchamiento y, por último, lamentó que nada de esto sirviera ante “las hienas que siguieron mordiéndola”. Hernando, que sustituyó en el puesto al cauto Alfonso Alonso, está destacando entre el grupo de incontinentes que meten la pata. Llegó al cargo con una mochila repleta de frases polémicas y ahora, cuando como portavoz tiene un gran altavoz, no parece dispuesto a dejar de engordarla. Otro que se está viniendo arriba ante los micrófonos. Pero que tanta verbosidad no nos despiste, habla en nombre y representación del Grupo Popular. Algo quiere transmitir cuando dice que hay que darle una vuelta al pacto anticorrupción firmado hace sólo un par de meses con Ciudadanos. Claro queda que al PP no le gusta apartar a los presuntos corruptos cuando sólo están imputados, y menos que tengan que comulgar con ello hasta el final de esta legislatura.

La muerte de Barberá ha propiciado también que aflore, una vez más, la última categoría de portavoz, la de aquellos que se dedican a promulgar sandeces por las redes sociales arrogándose la representación de un sentir popular. Afortunadamente, y aunque no lo quieran saber, no son más que los tristes portavoces de sí mismos.

Ver artículo original:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s