El polémico documental que tiene echando humo a la OMS y las farmacéuticas. -Marina Alías/Vozpópuli-

La película dirigida por Aaron Biebert denuncia una campaña contra el desarrollo del cigarrillo electrónico por parte de grandes corporaciones, asociaciones e, incluso, gobiernos.

Ocurrió la semana pasada en Nueva Delhi, India. Era la primera vez que el país asiático, que cuenta con una de las mayores poblaciones de fumadores del mundo, acogía la Convención Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la OMS donde cientos de delegados de 180 estados, organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales se reúnen para lograr un consenso sobre cómo deben desarrollarse e implementarse las políticas que han demostrado reducir el consumo de este producto, que sigue siendo la principal causa de muerte evitable en todo el mundo y que reclama más de seis millones de vidas cada año. Llegó el turno de palabra de la doctora Luiza da Costa e Silva, jefa de la Secreataría del CMCT, y no se cortó un pelo, en medio de un foro de tan alto nivel, en manifestar su rechazo a la presencia de representantes de la industria tabacalera y demás intrusos entre los asistentes a la convención. “Entre nosotros hay otro observador, aunque sus representantes no siempre llevan una tarjeta de identificación. La industria tabacalera tiene un profundo interés en las reuniones y hace todo lo posible para colarse subrepticiamente en las delegaciones y los procedimientos. Si alguien duda de la importancia de lo que hacemos aquí, recuerden siempre la malévola presencia de la industria y la enorme necesidad de transparencia”.

A su reclamo de transparencia se sumó el de varias asociaciones ciudadanas cuando toda la prensa internacional fue expulsada de la sala, entre ellas, las que fomentan el uso del cigarrillo electrónico, una de las alternativas al tabaco tradicional cuyo marco regulatorio iba a tratarse en la convención. ¿Es la tabacalera la única industria que se beneficia de los fumadores? ¿Está la OMS sometida a presiones por parte de grandes compañías? ¿Hay intereses ocultos que promueven que la opinión pública o la clase política se posicionen en contra del cigarrillo electrónico? Estos son algunos de los temas tratados por A billion lives, un polémico documental que tiene echando humo a la industria farmacéutica, asociaciones anti tabaco e, incluso, gobiernos, pues insinúa que impulsan campañas de desinformación sobre los e-cigs (cigarrillos electrónicos) y hasta los llegan a prohibir porque se están beneficiando económicamente de los tratamientos de quimioterapia.

2015: Mil millones de fumadores

Aaron Biebert, director y productor ejecutivo de la película documental, que ha logrado numerosos reconocimientos internacionales, viajó a través de cuatro continentes para entrevistar a expertos de todo el mundo y descubrir las ventajas de este dispositivo, al cual han acudido 40 millones de personas, y porqué está siendo tan criticado en tantos países. El tráiler se ha presentado en primicia en España este fin de semana durante la feria Expovape de Madrid, a la que ha acudido la Asociación Española de Usuarios de Vaporizadores Personales (ANESVAP). Según su presidenta,Ángeles Muntadas-Prim, “en lugar de proponer alternativas al tabaco más seguras, la OMS bloquea el desarrollo de productos innovadores que podrían salvar mil millones de personas en el próximo siglo”. “¿Por qué negar años de investigación y desarrollo de tecnologías para encontrar una alternativa al tabaco sostenible y fiable? Ya era hora de que alguien pusiese voz a un problema que derrocha la mayor oportunidad que hemos tenido contra el tabaco”, celebra.

“La misión de la película es que la información verdadera llegue al público”, cuenta a Vozpópuli Pol Xuriach, representante de A billion lives en España. “Al principio se pensaba que eran las tabacaleras las que estaban detrás de todo, pero después de investigar, y aunque estas ejercen presión porque se benefician de los fumadores, las farmacéuticas también ganan mucho dinero con los tratamientos de quimioterapia para pacientes con cáncer de pulmón”, señala. “De hecho, si miras cómo se financia la OMS, ves que el 70% es capital privado y gran parte de ese dinero proviene de la industria farmacéutica”, denuncia. Además, llama la atención sobre la divulgación de estudios que no dicen la verdad pues, por ejemplo, advierten de la presencia sustancias tóxicas en los cigarrillos electrónicos, pero no dicen a qué niveles. Hay mucha desinformación”. Según la OMS, en el año 2015, habrá más de mil millones de fumadores de tabaco. Millones de vidas que podrían salvarse, tal y como denuncia el documental, si no fuesen objeto del lucro de tantos interesados.

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