El nuevo asesinato de Eduardo Rivas y Jerónimo de la Rosa. -Mercedes Valdivia/XYZ Diario-

Continuando con el hilo de los artículos que estoy escribiendo desmontado mitos y dando a conocer a personas que intencionadamente han caído en el más doloroso olvido, hoy quiero dedicárselo a dos personas muy desconocidas y que por la Ley de Memoria Histórica, metafóricamente les han vuelto a asesinar quitándole el nombre a dos calles.

La Ley 52/2007, de 2 de diciembre,  dice textualmente. “…por la que se reconoce y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura”.

Independientemente que esta Ley, en vez de fomentar la reconciliación, ha supuesto el enfrentamiento de la población por los caídos durante una etapa negra de nuestra historia reciente.

Hacen uso de ella según la conveniencia de los partidos de izquierdas que tanto empeño le ponen en querer ensuciar la figura de personas que no compartían sus ideales y que fueron grandes patriotas que dieron su vida por España , pero la historia no se puede borrar; ahora bien, quienes están acogiéndose a esta ley para justificar el cambio del nombre de calles, plazas, colegios, institutos, etc, no la están aplicando correctamente, ya que la legislación dice explícitamente que afecta “al periodo de la Guerra Civil y la Dictadura”; independientemente de que personalmente pienso que esta ley es una auténtica barbaridad.

Es una ley absolutamente totalitaria, ya que es una imposición en toda regla. El filósofoJorge Santayana exponía que un pueblo que olvida su historia, se condena a repetirla.

En un artículo de La Gaceta escrito por Pio Moa, afirma que “La llamada ley de memoria histórica (LMH) responde en principio al acertado supuesto de que el ayer tiene un peso importante en nuestro hoy y que no se puede trabajar para el futuro cortando la savia del pasado”.

Jerónimo de la Rosa
Jerónimo de la Rosa

Es sorprendente que nos encontramos en Sevilla que han eliminado las calles a nombre de dos personas como Eduardo Rivas y Jerónimo de la Rosa, cuando fueron asesinados en 1935 antes de la Guerra Civil; lo cual no puede amparar la Memoria Histórica, puesto que su asesinato se produjo antes.

En su discurso en el Parlamento en 1935 el 8 de noviembre, dice José Antonio Primo de Rivera lo siguiente:

Señores diputados, escuetamente: en la noche de anteayer a ayer han sido asesinados en Sevilla dos muchachos de la 

Eduardo Rivas
Eduardo Rivas

Falange. Se llamaban Eduardo Rivas y Jerónimo de la Rosa. ¿Señoritos fascistas? El uno, un modesto pintor; el otro, un humilde estudiante y empleado de ferrocarriles. ¿Se alistaron en la Falange por defender al capitalismo? ¡Qué tenían que ver ellos con el capitalismo! Si acaso padecerían alguno de sus defectos. Se alistaron en la Falange porque se dieron cuenta de que el mundo entero está en crisis espiritual, de que se ha roto la armonía entre el destino de los hombres y el destino de las colectividades. Ellos dos no eran anarquistas; no estaban conformes en que se sacrificase el destino de la colectividad al destino del individuo; no eran partidarios de ninguna forma de Estado absorbente y total; por eso no querían que desapareciese el destino individual en el destino colectivo. Creyeron que el modo de recobrar la armonía entre los

individuos y las colectividades era este conjunto de lo sindical y lo nacional que se defiende, contra mentiras, contra deformaciones, contra sorderas, en el ideario de la Falange. Y se alistaron a la Falange, y salieron hace dos noches a pegar por Sevilla los anuncios de un periódico permitido. Y cuando estaban pegando los anuncios en la pared fueron cazados a mansalva; uno quedó muerto sobre la acera, y el otro murió en el hospital pocas horas después.

José Antonio Primo de Rivera
José Antonio Primo de Rivera

Parece que la imputación de represalia es bien clara; sin embargo, no se cierran los Centros comunistas, no se detiene a un solo comunista, no se impone una multa a ningún comunista. Es decir, que este gobernador de Sevilla, incapaz de garantizar por sí mismo la seguridad de la vida de los ciudadanos, ni siquiera tiene la que sería un poco salvaje gallardía de dejarlos que sustancien sus cuestiones por igual, sino que se dedica a hacer que un bando tenga que estar inerme, a hacer que un bando no tenga siquiera sitios de reunión donde poder ponerse de acuerdo unos cuantos para pegar carteles por las calles, y, en cambio, tiene todas las benevolencias para el otro.”

Lo más significativo, es que fueron los primeros asesinados antes de la Guerra Civil en Sevilla y estando desarmados. Les dispararon mientras pegaban carteles.

La utopía revolucionaria, de José Manuel Macarro Vera
La utopía revolucionaria, de José Manuel Macarro Vera

Es francamente interesante lo que dice de ellos el radical socialista, profesor de Historia Contemporánea, José Manuel Macarro Vera, en su tesis doctoral: “Antes de que se iniciara esta campaña, el 6 de noviembre fueron tiroteados y muertos dos falangistas (refiriéndose a Eduardo y Jerónimo), cuando pegaban carteles en la calle San Vicente. Se comprobó que no hubo tiroteos entre éstos y los agresores, puesto que los falangistas iban desarmados” (cita como fuente el periódico El Liberal del 9 de noviembre de 1935). Macarro Vera, José Manuel. La utopía revolucionaria, pág 417, Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla, 1985.

Y le quitan las calles ¿Por qué? ¿Por ser falangistas? ¿Por pegar carteles? ¿O quizás sea por intentar borrar las barbaridades que hicieron los que ellos mismos amparan, defienden y justifican? ¿Será más bien por vergüenza de lo que hicieron?

Jamás escribo un artículo sin antes investigar todos los puntos de vista posibles. Sobre ellos la justificación que he encontrado por parte de la izquierda es que eran unos fascistas. Me pregunto ¿saben acaso lo que significa ser fascista?, porque la ignorancia es la característica más importante que los califica. ¡Asesinaron vilmente a dos personas humildes, por pegar carteles!. Eduardo Rivas era estudiante y Jerónimo de la Rosa pintor y empleado de ferrocarriles.

Sus restos reposan en la tumba de las Camisas Viejas en el cementerio de Sevilla, junto con los asesinados antes del 18 de julio de 1936.

Esta reivindicación no es una cuestión personal, es de JUSTICIA y continuaré escribiendo y sacando a la luz los nombres de tantas personas que la mayoría de la población no conoce y no precisamente por ignorancia, sino por un empeño rabioso en ocultar y disfrazar la verdad.

Origen: El nuevo asesinato de Eduardo Rivas y Jerónimo de la Rosa

 

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