Sánchez el templario. -El libre pensador/Esdiario-

El Gran Maestre, acompañado de grandes líderes políticos y espirituales de una talla intelectual sólo al alcance de unos privilegiados, pondrá fin a su segunda cruzada sin llegar a Jerusalén

Año 1191. Ricardo Corazón de León lidera la cruzada que debía retomar Jerusalén para los cristianos. Sin embargo, Saladinocapitaneaba la resistencia con una astucia pocas veces vista anteriormente. Así pues, Ricardo Corazón de León estaba listo para recuperar “la Tierra Santa” y pronto pasó a ser la cabeza de un grupo de fanáticos que convencidos del poder divino no temían absolutamente nada. Pronto consiguió recuperar Acre y posteriormente venció a las fuerzas lideradas por Saladino en la batalla de Arsuf y aseguró la ciudad de Jaffa. El gran Rey de Inglaterra estaba listo para hacer historia, partió hacia Jerusalén pero enseguida fue consciente de la emboscada que Saladino le había tendido, sabedor de que la derrota era segura ordenó la retirada a Acre, el grueso de su ejército aceptó las órdenes, sin embargo un grupo de fanáticos templarios acusó al Rey de cobarde y se negó a retroceder continuando su marcha por el desierto sin provisiones y sin ninguna posibilidad de triunfo. Todo lo que tenían era el poder divino y la protección de Dios simplemente por ser cristianos.

Saladino quedó estupefacto y no podía creer lo que veían sus ojos. Un grupo de apenas 1.000 hombres continuaban con paso firme para reconquistar la ciudad, por lo que pensó que se trataba de una estrategia militar de Ricardo y también decidió retirarse del campo de batalla ya que era incapaz de comprender lo que estaba ocurriendo. Incluso para la época tal nivel de fanatismo era inconcebible. No hizo falta que su ejército atacara a los templarios para que éstos, perdidos, sedientos y agotados, fallecieran en el desierto camino hacia Jerusalén.

Ahora los templarios tienen otro aspecto que en cierto modo resulta más grotesco. El Gran Maestre de todos ellos es Pedro Sánchez, un tipo cuyo fanatismo por tomar La Moncloa para él y su mujer, está llevando a su partido y a él mismo a una muerte segura. Las advertencias son desoídas constantemente, los desastrosos resultados de sus batallas electorales refuerzan más su espíritu de sacrificio divino y la travesía que inició por el desierto pronto llegará a su fin. Sin embargo, resulta incomprensible que el ejército dirigido por Mariano Saladino constantemente se acerque a proveer víveres a los fanáticos templarios e intente convencerlos para que vuelvan a casa, reagrupen sus fuerzas y lancen un ataque ordenado conjuntamente con el grueso del ejército para no morir en el intento aunque ello suponga retrasar la toma de La Moncloa.

El temor a que El Gran Maestre, que ha llenado de “Turcopleros” las regiones locales y autonómicas en las que se somete a la población a un desorden institucional y un aumento desorbitado del diezmo que están obligados a pagar, triunfe y se disponga a liderar una tercera cruzada, no debería abrumar las mentes de sus enemigos ya que eso sería un milagro de Dios. Que el peor líder de la historia se disponga a fracasar por tercera vez es un hecho insólito que sólo puede compararse al número de veces que los templarios intentaron recuperar Jerusalén cosechando fracaso tras fracaso.

Por desgracia el sábado El Gran Maestre, acompañado de grandes líderes políticos y espirituales de una talla intelectual sólo al alcance de unos privilegiados, tales como El Senescal (César Luena), el Mariscal del Convento del Templo (Antonio Hernando) y los comandantes de las Tierras (Iceta y Armengol) pondrá fin a su segunda cruzada sin ni siquiera haber podido llegar a Jerusalén ya que se reencontrará con el grueso de las tropas lideradas por Rubalcaba Corazón de León. Allí se enfrentará a un ejército mucho más numeroso que no olvida la alta traición cometida y preparado para acribillarlo sin compasión conscientes de que la única resistencia que pueden encontrar es el sectarismo y la fe ciega que los correligionarios demuestran por su actual Gran Maestre y que este no tendrá ningún pudor en usarlos como escudos humanos por alcanzar lo que para él es “Tierra Santa”, La Moncloa.

En definitiva la erradicación de los templarios supondrá para Mariano Saladino una pésima noticia ya que tendrá que enfrentarse a un ejército unido y con una visión estratégica mucho más astuta que la de los fanáticos carentes de cualquier rastro de inteligencia. SeguramenteSaladino pensó antes de morir a causa de la fiebre amarilla, que ningún grupo jamás iba ser capaz de superar el fervor que gangrenaba el cerebro de aquellos soldados que marcharon con paso firme hacia la muerte, pero eso sólo fue porque no llegó a conocer a Pedro Sánchez.

Como dijo Winston Churchill: “El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes”.

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