Los que van a ganar. -Santiago Gonzalez/El Mundo-

No podía haber elegido una mejor ocasión el lehendakari que la de ayer, con los sondeos tan frescos y tan por duplicado, con el CIS ratificando punto por punto los resultados que la víspera había proporcionado EiTB.

Iñigo Urkullu se vino arriba, aceptó con modestia las predicciones de la encuesta y explicó el orden de las conversaciones que mantendrá a partir del día 25, asegurando que comenzará por el segundo partido, para seguir un orden descendente. Es decir, que luego seguirá por el tercero, etcétera, dejando claro que en todo caso hay un partido,«como el PSE que tiene una responsabilidad institucional en el conjunto de la arquitectura institucional vasca», prueba evidente de lo dotado que está Urkullu para la perífrasis, con lo fácil que le habría sido explicar que «es que son nuestro apoyo en las tres Diputaciones y en los principales Ayuntamientos vascos».

O sea, a ver si me explico. El PSOE venía explicando que la gran coalición ni hablar, cómo se les ocurre, si el PSOE aspira a relevar al PP en la responsabilidad de Gobierno. Pues ocurrírsele se les ha ocurrido en Alemania y en otros diez países de la UE que han recurrido a los Gobiernos de coalición entre la derecha y la izquierda: Austria, Holanda, Italia, Bulgaria, República Checa, Estonia, Grecia, Irlanda, Lituania y Suecia.

Por citar algunos contraejemplos. Pero es que yo no sé cómo explicarían Sánchez Pérez y los miembros de su Ejecutiva, incluído López lo que a ellos mismos ha de parecerles una anomalía: que el PSE gobierne en coalición con el PNV las tres Diputaciones y que le ayude en la gobernación de los Ayuntamientos de las tres capitales vascas, ¿supone que los socialistas se consideran inhabilitados para volver a gobernar la Diputación de Álava y los Ayuntamientos de Vitoria y San Sebastián o a cualquier posibilidad de gestionar las instituciones forales de Bizkaia y Gipuzkoa y el Consistorio de Bilbao?

El balance no puede ser más lamentable para el PSE ni más halagüeño para el PNV. En las autonómicas de 2012, los socialistas perdieron nueve escaños y cuatro años después pueden perder otros ocho, si aciertan las encuestas. Ocho escaños es el peor resultado que hayan obtenido nunca los socialistas vascos en unas elecciones autonómicas. El peor hasta ahora había sido el de 1980, las primeras elecciones autonómicas, en las que obtuvieron nueve, aunque el Parlamento vasco en aquella legislatura sólo tuvo 60 escaños, no 75 como en todas las siguientes.

Urkullu los recibirá de mayor a menor, pero eso no expresa su orden de preferencias. Empezará por el segundo, que a tenor de las encuestas será EH Bildu, pero eso no quiere decir que tenga el menor interés en gobernar con ellos. Sí manifestó interés por acordar algo con ‘Posemos’. Esa reclamación del derecho la consulta y la bilateralidad es de mucho interés si Podemos y todas su extensiones y Mareas lo defienden en el Congreso de los Diputados, aunque en rigor es un adorno.

Por las razones antedichas, les bastará el apoyo seguro del cuarto, que se disputa encarnizadamente el quinto puesto con el PP. Una legislatura más y los socialistas desaparecen como grupo. Es justo reconocerlo: sus socios son unos artistas.

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