De Zapaturk a Putinturk | Opinion Home | EL MUNDO

 

Erdogan está perpetrando el golpe de Estado más escandaloso que se ha visto a las puertas de Europa desde la Cosecha Roja de Stalin en los años 30. Sin embargo, la UE calla, porque su desvencijada lideresa Merkel arrendó a Erdogan, a tanto por cabeza e ilegalmente, nada menos que el control de la frontera Schengen para ilegales y refugiados. Y callan los USA tras el mayor fracaso de la CIA desde tiempos de Jomeini. Emulando a la TIA de Mortadelo, no se enteró o no le dio la importancia debida a esta gigantesca purga que, evidentemente, estaba preparada cuando unos cientos de militares, sin un plan claro, se rebelaron contra el tirano islamista.

No pasó del millar el número de militares que salieron a la calle, pero pocas horas después habían sido suspendidos o encarcelados 2.745 jueces y fiscales (5 del Consejo Supremo), se despidió por «traición» a 15.000 profesores de la escuela pública, 21.000 de las escuelas privadas y se instó a renunciar a todos los decanos de centros universitarios públicos y privados del inmenso país, que suman 1.557. También se ha echado de la Policía a 7.899 agentes y oficiales, de Hacienda a 1.500 inspectores de finanzas y, según los datos oficiales del Ministerio del Interior, a 100 agentes de Inteligencia, 492 empleados del Ministerio de Asuntos Religiosos, 392 del Ministerio de la Familia, 30 gobernadores provinciales, 47 gobernadores de distrito y 246 alcaldes. Más de 50.000 turcos, la espina dorsal de un Estado con el que tenemos estrechas relaciones y que con 500.000 hombres es el segundo ejército de la OTAN, han sido privados arbitrariamente de su libertad y de su trabajo. Y la UE, callada.

Cuando los militares echaron a Erdogan de la alcaldía de Estambul, había prohibido las bailarinas y recitado estos versos: «Las mezquitas son nuestros cuarteles, / las cúpulas nuestros cascos,/ los minaretes nuestras bayonetas / y los creyentes nuestros soldados». Pero cuando estúpidamente (otro Chávez) le dejaron volver, Zapatero firmó con él la famosa Alianza de Civilizaciones, copiada de Irán y alternativa a la política pro-occidental de Aznar. Pues bien, ésta es la civilización de Zapaturk, al que el ZP americano, Obama, creía «de entera confianza». Como el ejército de Ataturk no dé pronto un golpe de verdad, otro Putin acampará a nuestras puertas: Putinturk.

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