La ‘desvestidura’ de Rajoy. -F.J. Losantos/Libertaddigital-

La investidura de Mariano Rajoy como presidente de Gobierno, si es que finalmente se produce, será una desvestidura, un desnudamiento de todas sus carencias, un despojo de su vanidad y un expolio de su dignidad. Si hace medio año rechazó por dos veces el encargo del Rey, para no tener que pasar un calvario en el Parlamento, ahora va a tener que someterse a un proceso de confesión de sus necesidades y degradación de sus expectativas. Queda por ver si este hombre más soberbio que inteligente y más vano que serio aceptará dos tragos de acíbar antes del sorbo de almíbar aguachirlado que supondría su investidura como presidente de un Gobierno sietemesino.

Porque si al final de verano, entrado el otoño o a orillas del invierno Rajoy es investido presidente, va a tropezar con el mismo problema que esquiva en vano desde hace meses: no tiene un proyecto de Gobierno; o, mejor, se niega a tenerlo, porque eso supondría pactar con Ciudadanos un plan de reformas que incluirían la limpieza de las cloacas de Interior, Justicia y Fiscalía. O lo que es lo mismo: dejar en otras manos la gestión de los casos de corrupción del PP que son, personal y políticamente, los suyos.

Por una vez y aunque, solo o en compañía de Iceta, pueda estropearlo en los próximos días, Sánchez ha sido claro tras la tenida del Comité federal del PSOE: Rajoy debe formar Gobierno con fuerzas afines –y sólo Ciudadanos tiene esas características-, porque el PSOE no aceptará la Gran Coalición. Dicho de otro modo: tras llevar la cruz de sus 137 escaños un par de veces camino del Gólgota, con Rivera de Cirineo, el PSOE podría facilitar la investidura de Rajoy mediante el acuerdo mingitorio: un par de socialistas se quedan en el baño mientras se produce la tercera votación. El PSOE habría votado no, tras poner a escurrir a Mariano pero mediante la excusa prostática la aritmética de las ausencias facilitaría la investidura de Rajoy.

Rajoy puede pedirle más tiempo al Rey

En todo caso, el panorama no puede presentarse más anubarrado y melancólico para Rajoy. Debe formar Gobierno, si quiere gobernar, con quien no quiere ver ni en pintura. Pero tanto si se arrastra ante los que ha despreciado –Ciudadanos- como si opta por un gobiernículo en solitario, el anímula, vágula, blándula de Pontevedra queda en una situación tan débil que una simple moción de censura tomando como excusa cualquiera de los muchos escándalos grabados por las cloacas podría sacarlo a puntapiés de La Moncloa y de la política. Así las cosas, creo que Rajoy puede aceptar la investidura pero pidiéndole más tiempo al Rey para presionar al PSOE. Pero Rajoy vende la piel del Oso Rivera antes de cazarlo, porque incluso para abstenerse ya le ha dicho Sánchez que debe formar Gobierno con los afines. Y eso puede suponer que, si no lo hace, se queda sin la abstención mingitoria que puede facilitar su continuidad en el inquilinato monclovita.

¿Formaría Mariano gobierno con Ciudadanos? Ojalá, pero, hoy por hoy, nada permite suponerlo. Ni él quiere ni Rivera aceptará el papel de comparsa conministerios marías. Y si C´s se emperra en apoyar pero no responsabilizarse de la acción de Gobierno –como parece- a Rajoy casi le conviene ir a otras elecciones, porque un Gobierno tan débil le asegura un calvario sin resurrección, con probable defunción allá por Semana Santa.

Todo lo que ha dicho hasta ahora Rajoy invita a evitar unas nuevas elecciones. Todo lo que ha hecho nos lleva a pensar que serán inevitables. Pero el momento decisivo será el de aceptar o rechazar ir la investidura. De nuevo a Felipe VI se le va a plantear un problema de conciencia y de orden técnico, porque si Rajoy le pide tiempo hasta después del verano para tratar de convencer al PSOE, ¿debería concedérselo? La Razón invitaba a la Corona esta semana a presionar a los socialistas para que no impidan la investidura de Rajoy. Pero una cosa es facilitar el trámite y otra forzarlo.

El PSOE actuará pensando en Podemos

Me inclino a pensar que, de nuevo, el Rey torcerá el gesto ante la cara dura de Mariano, tan incapaz de negociar un Gobierno como de renunciar a él. No querrá pecar de imprudente y no se opondrá a alargar los plazos; sin embargo,damos por hecho que ese aplazamiento de la Investidura al mes de Septiembre concluiría con la abstención prostática del PSOE. ¿Y si no es así? ¿Y si pasa algo –y aun algos, como la política de austeridad y lucha contra el déficit impuesta por la UE- que dificulta la ausencia mingitoria de dos diputados, porque el PSOE actúa mirando por el retrovisor a Podemos?

El inolvidable Luis García Berlanga decía que su máxima aspiración en el género erótico era realizar una película titulada “La vestición”, porque vestir a una mujer le parecía más interesante que desnudarla. En el caso de un presidente del Gobierno, sucede justo al revés: la desinvestidura es más interesante que la investidura. Tratándose de Rajoy, en ambos casos, poco. Podría ofrecerle a Rivera participar en un Gobierno de grandes reformas y a Sánchez, de acuerdo con Rivera, la alcaldía de las grandes capitales para privar a Podemos de sus bases electorales y mediáticas. Pero no hará nada. Seguirá arrastrándose y arrastrándonos, apurando los plazos y aburriendo al calendario para disfrutar del Poder una legislatura más, de un añito escaso. En su mano estaría evitarlo. Por desgracia, temo que, más tarde que pronto, lo veremos confirmarlo.

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