La juez Vicky

El blog de Santiago González

Vicky

Publicado ayer en mi columna de El Mundo

Tengo alguna vez escrito o quizá sólo pensado que en el juego parlamentario durante esta malograda legislatura cabría llamar al presidente en funciones don Mariano y a los líderes alternativos la liga de los sin bata: Pedro, Pablo, Albert y Alberto. Lo he recordado al leer las novedades de la ex diputada canaria Victoria Rosell, una más en el parvulario, que se hace llamar Vicky por los suyos, con eso se lo digo todo. 

Viene a resultar que el caso en el que el Supremo había admitido a trámite una querella contra ella por prevaricación, cohecho y retardo malicioso en la tramitación de un procedimiento ha conocido un giro de interés al conocerse una supuesta grabación en la que el juez que la sustituyó al frente de su juzgado acuerda con el empresario Ramírez los términos de la declaración que el citado empresario prestó después contra Vicky Rosell, acompañado de…

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Nosotros o el caos. -Fernando D. Villanueva/Vozpópuli-

Entre el Partido Popular y Podemos sumaron poco más de diez millones de votos el pasado 20 de diciembre, casi la mitad de todos los que acudieron a votar. Parecería que el país está polarizado y, efectivamente, aunque no nos guste, así es. La polarización interesa a estos dos partidos y la azuzan desesperadamente. En el medio queda un PSOE y un Ciudadanos sin padre, madre, ni nadie que les escuche. Se trata simplemente de un espacio a achicar por los dos polos enfrentados. Y de eso mismo va a ir la campaña.

En Moncloa no lo niegan, les interesa Podemos, lo necesitan, han hecho todo lo posible para que llegue hasta donde ha llegado en poco más de año y medio. Cuantos más abrazos se de Iglesias con Garzón mejor, cuantas más broncas arme Bódalo, cuantas más restricciones se invente Colau, cuantos más titiriteros saque Carmena a la plaza, cuantos más despropósitos salgan por la boca de los concejales con los que Podemos espolvoreó España en mayo de 2015 más se asustará el electorado de centro-derecha y más proclives se mostrarán a no tirar el voto.

Esta es la táctica que han elegido para que el español medio perciba a Rajoy como el salvador in extremis de una patria en peligro de disolución. Tiene bemoles la cosa porque precisamente ha sido Rajoy el causante del mal. Primero por su torpeza inmensa gestionando con los pies la mayoría absoluta que le entregaron en 2011, y segundo por tirar del comodín del populismo antisistema cuando, dos años más tarde, advirtió que por su propia y aceleradísima ineptitud podrían sacarle del poder a patadas.

De no existir el espectro maligno de Podemos el PSOE ya estaría gobernando, probablemente por poco y necesitado de acuerdos, pero en la Moncloa. Rajoy ySoraya estarían en su casa después de haber sido apaleados sin piedad por los suyos. Hoy ya nadie se acordaría de ellos. Eso lo vieron venir los arriolitas y no se les ocurrió mejor idea que experimentar con la izquierda bolivariana y rupturista que, aunque en origen no pasaba de simple experimento para erosionar el costado de babor del PSOE, ha terminado cobrando vida propia hasta amenazar los cimientos mismos del sistema.

En el otro lado la táctica que están siguiendo es radicalmente distinta, es la de los abrazos y los llamamientos a la fraternidad pansocialista. IU no se ha hecho mucho de rogar porque lo que de verdad quería Garzón desde hace año y pico era confluir con sus partenaires generacionales e ideológicos. Primero tuvo que batir a tiros a los últimos diplodocus que pastaban despreocupados en el parque Jurásico de la antigua Izquierda Unida. Luego, ya en el machito, trató de consumar la fusión por absorción, pero salvando su trasero que, como buen político, es lo único que le importa. Se conoce que el crecido Iglesias de hace ocho meses no le dio lo que el otro esperaba y la cosa quedó ahí. Ahora, con los planetas alineados, pueden ir de la mano. Similar operación intenta con el angustiado Sánchez, que anticipa el batacazo y, como les sucede a todos, quiere seguir en esto hasta el final de sus días. El problema es que ya son muchos planetas. La apelación a la unidad de la izquierda quizá sirva para consumo de bobos en las manifestaciones del primero de mayo, pero nada más. Podemos es un sopicaldo de siglas y sensibilidades cuyas costuras han empezado a saltar. Les mantiene unidos el olorcito del poder y poco más.

Ambos se lo juegan todo. De salirse Rajoy con la suya habrá que ver en que queda la presunta “mayoría social que quiere el cambio”. De ser Iglesias el que se quede con el premio a través de un acuerdo multipartito, un PP descabalgado del BOE, cuajado de odios y rivalidades, se consumiría como un azucarillo en el café. Entre medias ya sabe quienes estamos: nosotros, paganinis obligados de la fiesta y víctimas sí o sí de lo que se nos viene encima.

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Unidos Podemos… -Antonio Burgos/El recuadro-ABC-

Al hermano de Manuel Machado, tan campoamoriano en sus aforismos rimados, le parecía que muy bien los nombres ponía quien bautizó como Sierra Morena aquella serranía. Aunque no tengo hermano, del mismo modo a mí me parece que pone los nombres muy malamente aquel a quien tras el Pacto del Botellín (para la gentuza del botellón) se le ha ocurrido ponerle “Unidos Podemos” a la coalición comunista y antisistema que, como peguen el zarpazo y hagan el “sorpasso” a la gente de orden que al fin y al cabo es la del PSOE, puede verse la copla.

Nombre electoral, además, completamente machista, que incumple la ley dictatorial que la progresía misma ha impuesto como civil dogma de fe, y que ya llega hasta al Papa del Roma, que el otro día se dirigió “a los religiosos y religiosas”, en vez de “a los frailes y las monjas”, como toda la vida de Dios se dijo. ¿No hemos quedado en que lo progresista e igualitario es decir “ciudadanos y ciudadanas”, “vecinos y vecinas” o “imbéciles e imbécilas”? O, en todo caso, “ciudadanía” y “vecindario”. ¿A qué viene entonces lo de “Unidos”? ¿Dónde se han dejado ustedes a las “Unidas”, miarma? Ah, ya: que sonaba a Izquierda Unida. ¡Qué pestazo a Julio Anguita daba! ¿Y por qué no entonces llamarlo “Con Unión Podemos”? Lo de “Unión” es muy democrático y populista. Y muy de nombre de club de fútbol de la Regional.

Así que Unidos Podemos… ¡Ya lo creo! ¡Hombre, por Dios! Faltaría más. Lo que yo te diga. Verán ustedes por qué han puesto ese nombre y han dejado fuera lo de “izquierda”. Van más allá de la izquierda clásica: van a directamente la reconstrucción del Muro de Berlín, no con fondos de la Unión Europea, sino de Venezuela. Así que tomen nota:

Unidos Podemos llegar a estar como en Venezuela y en Cuba antes que se persigna un cura loco.

Unidos podemos comprobar que quieren hacernos una España Bolivariana. Si es por Don Simón Bolívar, mi Don Simón que sea con Casera blanca.

Unidos Podemos pensar a qué está esperando el PP para repetir 7 mil millones de veces que fue el partido más votado, el que ganó, el que tuvo 7 millones de votos.

Unidos Podemos pensar que el Gobierno en funciones cree que la forma más efectiva de ejercer la mayoría que les dieron los esperanzados 7 millones que los votaron el 20-D es ponerse de perfil, mimetizarse con el paisaje y no pisar callo alguno, en la falsa creencia de que así van a volver los que se fueron a C´s. ¡Antier!

Unidos Podemos constatar que el programa electoral de Podemos cabe en un librito de papel de fumar. De fumar porros, naturalmente. Dice: “Hay que echar al PP y sanseacabó”.

Unidos Podemos advertir que van a cargarse la Unidad de España, la Monarquía, la propiedad privada, la Religión y todo lo que suene a España, hasta que seamos Corea del Norte con paella y sangría.

Unidos Podemos comprobar que Izquierda Unida firmó su propia partida de defunción en el Pacto del Botellín. ¿Cuándo es el funeral, que yo soy más cumplido que un luto en Guareña?

Unidos Podemos certificar que llegaron diciendo que iban a acabar con La Casta, y ya todos son Casta: se han hartado de colocar esposas, hijos, padres, sobrinos, cuñados y demás parientes y afectos.

Unidos Podemos recordar que si existen desastres llamados Kichi, Carmena o Colau es porque están donde están gracias a los votos del PSOE.

Unidos Podemos barruntar que como el PP siga cometiendo el error, inmenso error, de continuar publicando encuestas triunfalistas en las que se da por ganador, como el 26-J haga buen tiempo, las playas van a estar empetadas de suicida abstencionismo popular. Y entonces es cuando nos vamos a enterar de lo que, unidos, pueden hacer con España estos marxistas-leninistas diseñados por La Sexta. Como que votar al PSOE me parece ya algo propio de personas de orden, ¿verdad, Antonio Ramírez de Arellano?

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