Il Sorpasso. -Gabriel Albiac/Gentiuno-

·La alianza Garzón-Iglesias se corresponde milimétricamente con un acontecimiento del año 1939:
el Pacto Molotov-Ribbentrop.



Il sorpasso es una alegoría del suicidio gratuito. También, del homicidio idiota. Película que rodó, en impecable blanco y negro, Dino Risi, con apabullante guión de Ettore Scola. 1962.

Il Sorpasso
Un joven Trintignant era arrastrado por el seductor caradura Gassman a su vertiginoso juego de acelerones, sin más objeto que dejarse la vida en un «adelantamiento» sobre la ruta costera de Civitavecchia. Plano final. Atestado de los carabinieri. Gassman no conoce el apellido del pobre diablo muerto.

Está bien elegida la metáfora. Aunque no sé si sus usuarios lo saben. La insondable incultura de esos añejos apparatchiki que son Garzón e Iglesias asimila el término –cursimente, en italiano– con la estrategia, sin más, del PCI de los años de esplendor de Berlinguer: cuando los comunistas italianos, tras el desastre frentepopulista en Chile, planeaban la verosímil hipótesis de, con un definitivo acelerón político, dejar clavada a la sempiterna Democracia Cristiana de Andreotti y Moro. También eso fue un suicidio. Il sorpasso acabó en pudrición. Un terrorismo sin el menor sentido se comió el sistema constitucional italiano. Al final, Partido Comunista como Democracia Cristiana, los dos únicos agentes políticos de Italia tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se disolvieron en la nada. Y en la ausencia de herederos, Italia se abrió al tiempo de los grandes sinvergüenzas. Berlusconi ha sido sólo su versión más vistosa.

Garzón e Iglesias
Y puede que hoy el favor más grande a las dos televisivas nulidades que son Garzón e Iglesias se lo estén haciendo quienes vocean el acuerdo de ambos como un izquierdista Frente Popular de consecuencias nefastas. Quienes usan esa expresión, «Frente Popular», debieran detenerse a considerar la historia del siglo XX. El populismo de Iglesias nada tiene que ver con un «izquierdismo». El populismo fue, en los años de entreguerras, forma germinal de lo que acabaría por cristalizar como fascismo. Aunque su origen estuviera en el mesianismo ruso de final del XIX, una de cuyas creyentes fue la autora del atentado que acabó con la vida de Lenin.

Y claro que esa alianza Garzón-Iglesias tiene un precedente. Pero su nombre no es el del Frente Popular promovido por Dimitrov contra el populismo.

Molotov Ribbentrop 3
La alianza Garzón-Iglesias, esto es, la alianza entre el rancio estalinismo y el juvenil fascismo, se corresponde milimétricamente con un acontecimiento del año 1939: el Pacto Molotov-Ribbentrop, aquel acuerdo que selló, durante casi dos años (entre agosto del 39 y junio del 41), el reparto militar del continente entre Stalin y Hitler. Acabó en matanza mutua. Por supuesto. Después de haber sembrado la matanza en toda Europa.

Puede que los joviales discípulos de Schmitt, Laclau, Perón y Chávez no tengan nada que perder en esta apuesta. Al final, las bandas populistas y fascistas salen siempre beneficiadas en las grandes pudriciones. Pero tal vez los viejos militantes comunistas que queden en IU tengan aún memoria. ¡Bienvenidos al sorpasso! ¡Bienvenidos al suicidio!

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Pensiones:Déficit crónico -Juan M. Rallo/La razón-

La reciente revisión del cuadro macroeconómico 2015-2019 por parte del gobierno central no sólo ha puesto de relieve que la economía española no reducirá su déficit por debajo del 3% del PIB hasta el año 2017, sino algo acaso más inquietante para nuestro futuro a medio y largo plazo: el déficit de la Seguridad Social se mantendrá sine die. Según las propias estimaciones del Ejecutivo, esta administración acumulará un agujero financiero durante los próximos cuatro años que superará los 40.000 millones de euros, fagocitando así la totalidad del célebre Fondo de Reserva de las pensiones (dotado a día de hoy con apenas 34.000 millones). Semejantes números rojos se mantendrán a pesar de la intensa creación de empleo que prevé el gobierno: dos millones más de puestos de trabajo que arrojarán unos ingresos adicionales por cotizaciones sociales de 20.000 millones de euros anuales, pero que no bastarán para cauterizar la herida por el simple motivo de que los gastos crecerán aún más deprisa.

El problema, además, tan sólo se agravará con el paso del tiempo como consecuencia de la negativa evolución demográfica que exhibirá nuestro país. El mismo INE prevé que dentro de tres décadas habremos pasado de la actual tasa de dos trabajadores cotizantes por pensionista a solo un único trabajador cotizante por pensionista: es decir, la cobertura de las prestaciones sociales contributivas se deteriorará de manera irreversible por mucho empleo que creemos simplemente porque no habrá gente suficiente. Así pues, a corto plazo las secuelas de la crisis consolidarán un déficit en la Seguridad Social que agotará el fondo de reserva de las pensiones; a largo plazo, la demografía volverá el sistema completamente insostenible salvo recortando con intensidad las presentes condiciones de acceso a la jubilación.

¿Qué hacer? Idealmente deberíamos iniciar la transición hacia un modelo de capitalización de las pensiones para que éstas no dependan de la menguante población ocupada dentro de España sino de los activos productivos globales que los trabajadores hayan ido adquiriendo a lo largo de sus vidas laborales: se trata de un modelo tan razonable y necesario que constituye la base del sistema de pensiones en países tan heterogéneos como Chile, Dinamarca o Australia. Pero dado que ningún gobierno parece que vaya a seguir tan sensata vía, al menos sí deberíamos lanzar un claro mensaje a los ciudadanos: ahorren y ahorren para preparar una jubilación que será mucho menos boyante de lo que imaginan.

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Hacienda y la carta de Cris -Juan Pina/Vozpópuli-

Querido contribuyente: Si no fuera por ti no podríamos hacer esta campaña tan buenista y melodramática. Como dice mi propaganda estacional, si no fuera por cada uno de vosotros, ni Jorge tendría pensión ni Sonia colegio ni Luis carreteras ni María sanidad… ni saldría el sol por Antequera ni llovería café en el campo ni existiría el oxígeno mismo que respiras. Lo has adivinado: todo, absolutamente todo es obra del Estado, ese semidiós benefactor que te provee y te cuida gracias al sacrificio de sus abnegados agentes. ¿Qué digo agentes? ¡Ángeles que cada día salvan a la patria y a los necesitados!

Se necesitaría ser vil y abyecto para no reconocer la magnificencia estatal y negarse a contribuir a sus trillones de milagros cotidianos. Se necesitaría ser un trozo de carne con ojos, un humanoide desprovisto de empatía, para no entender que ocultarle tu propiedad es robar a los demás, pues lo tuyo no es realmente tuyo, sino de todos. Y, naturalmente, aquello que es de todos puede y debe tomarlo, administrarlo y repartirlo la élite ungida que tanto se desvela por ti.

Es que, querido siervo, si no fuera por esa élite y por mí mismo en concreto, ¿qué sería de ti, insensato, botarate, alma de cántaro, torpe contribuyente que te crees dueño del producto de tu esfuerzo? ¿Dueño tú? Mira a tu alrededor, a ver si descubres un milímetro cúbico de realidad donde no resplandezca la presencia salvífica del Estado. Si no fueras tan soberbio, querido contribuyente, te reconocerías parte de algo mucho más grande que tu insignificante y pedestre existencia, al comprender que tienes la suerte de ser propiedad del Estado. Eres uno con el semidiós, eres su productivo músculo laborioso mientras nosotros, la élite político-administrativa, somos la mente que piensa por ti y por todos, porque para eso nos hemos sacado unas oposiciones o unos votos, según el caso, y habrás de reconocer que pensamos mucho mejor que tú, dónde va a parar. Sabemos lo que te conviene y te guiamos por el recto camino hacia los verdes pastos. El Estado es tu pastor, nada te falta. Y tú, ¿vas a negarle lo que te pide? ¡Si apenas es la mitad de la riqueza que produces! ¡Si sólo te hace trabajar para él desde Año Nuevo hasta el verano! Por ahora.

De manera que vuelve al redil y desecha los malos pensamientos, esos cantos de sirena que te invitan a deducirte no sé qué cosa en las fronteras mismas de la normativa, o a olvidarte de ese pequeño ingreso adicional esperando que no nos enteremos. Nos enteraremos, que para eso espiamos tus cuentas bancarias y tus comunicaciones, y sabemos todo lo que ostentas en las redes sociales. Anda que no tenemos gente surfeando las más diversas plataformas, siempre con cargo a tus ingresos, por supuesto. Ese coche nuevo que publicaste en el Libro de Caras, con la tuya sonriente… a ver de dónde ha salido, majo, que el año pasado declaraste poquito. A ver si este año te estiras más, que el Estado tiene muchos gastos. ¿No querrás que te saquemos para público escarnio en alguna lista negra de malos ciudadanos, de pérfidos evasores secuaces de Satanás? Mira que te arriesgas a ser señalado por todos como lo peor que se puede ser en la neolengua que hemos implantado: un “insolidario”. A ver luego cómo te quitas el sambenito. Y pobre de ti como refugies parte de tu riqueza en el exterior, aunque seas un simple inmigrante que haya ido ahorrando mediante la compra de inmuebles en el país de origen.

No, no… aquí se tributa por rentas universales, que quiere decir que lo que tengas fuera nos tiene que producir ingresos a nosotros, así, by the face. Ten en cuenta que eso de tener dinero fuera está reservado a la estirpe estatal, y no nos gusta nada que acuda a Panamá cualquier pelado, cualquier nouveau riche, cualquier advenedizo que haya hecho su patrimonio simplemente trabajando o emprendiendo. En realidad, las fortunas deberían hacerse trepando por el escalafón de la estatocracia. ¿Qué se habrán creído esos empresarios que, a pesar de nuestros impuestos y de nuestras trabas, han levantado imperios y han conseguido llevarse el correspondiente beneficio? En el fondo, aunque no lo podamos decir en público, no está mal lo que proponen algunos de Podemos, eso de quitarles el 95%. Y luego le damos una renta básica a todo el mundo y ya está: todos súbditos, todos dependientes del Estado, y todos marcando el paso que les indiquemos. Ah, y todos al comedor estatal, ¿qué es eso de que la alimentación aún sea privada? Todo se andará.

Recuerda el mantra: “contribuimos para recibir”, así que ve bajándote los pantalones como todos los años e inclinándote ante Hacienda, en posición de recibir. Ya me encargo yo de que recibas. Y mientras recibes, piensa que, si no fuera por ti, los oropeles del Estado se agrietarían revelando la podredumbre moral que ocultan. Si no fuera por ti, yo no podría utilizar a mi antojo la información fiscal. Si no fuera por ti, la gente produciría bienes y servicios y los intercambiaría libremente sin sobreprecio, en el marco de un orden espontáneo de la sociedad civil y de su vertiente económica, llamada mercado. Si no fuera por ti, no habríamos podido perfeccionar todo este sofisticado aparato de control social, dirigismo cultural y planificación económica totales, que cada día incrementa tu alienación y cosificación señalando el camino hacia las pesadillas de Orwell y Huxley. Si no fuera por ti, la dictadura con piel de socialdemocracia no sería posible, y yo no habría podido subirte los impuestos más de cincuenta veces en cuatro años. Si no fuera por ti, que en junio volverás a votarme a mí o a otro estatista similar, las cosas podrían cambiar. Así que gracias, contribuyente, y por favor sigue pagando de buen grado y sin rechistar, como ciudadano solidario que eres. Firmado, tu simpático parásito, tu amigo Cris (para los evasores, Vlad Dracul).

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