El retablo del PP. -Agapito Maestre/Libertad digital-

“Podemos ha surgido de las mismas entrañas de los aparatos del Estado” español, según mantienen algunos periodistas, en colaboración con los servicios secretos estadounidenses. El gobierno del PP, pues, con la asistencia de la CIA, según estos estudiosos del partido político Podemos, habrían sido los principales causantes de Podemos. Me parece una opinión disparatada. Nunca he prestado atención a las opiniones que tratan de explicar los fenómenos políticos a través deteorías conspirativas y oscuras maniobras de los servicios secretos de los gobiernos de turno. Por eso, hace ya casi un año, no presté atención a quienes mantenían que el Gobierno del PP estaba detrás de Podemos. Me pareció descabellado. Absurdo.

Pero, de un tiempo a esta parte, empieza a ser moneda corriente, entre importantes creadores de opinión pública política, decir que Podemos es una “invención” del Gobierno del PP. Sería el mejor instrumento que tendría el PP, según estos reputados periodistas, para maniatar al PSOE y mantenerse en el poder. Yo no acabo de creerme esa singular hermenéutica sobre el origen y desarrollo de Podemos. La plausibilidad de esa tesis me ha parecido tan escasa que ni siquiera la he discutido en el pasado. Me pareció peregrina y propia de gente entregada a la intoxicación política. Periodismo amarillista.

Sin embargo, tengo que reconocer que la reiteración e insistencia de algunos periodistas serios y bien informados de España sobre el asunto me está haciendo pensar. Más aún, tengo tanto respeto por las personas que mantienen esta tesis tan atrabiliaria, por llamarla de algún modo, que me predispone a atenderla con justeza intelectual. Quienes defienden que el retablo teatral de Podemos es una creación del PP proceden de los ámbitos de la derecha más seria y democrática. Sí, amigos, la tesis de que Podemos es una “creación” del PP procede de personas vinculadas antes a las instituciones e ideas de carácter conservador y liberal que a programas e instituciones socialistas o socialdemócratas. Reconozco que la procedencia ideológica de quienes defienden esta tesis y la reiteración vehemente que ponen determinados medios de comunicación sobre el asunto, incluso comparándolo con la acción de Mitterrand, en Francia, que apoyó y favoreció el Frente Nacional para acabar con la derecha, aunque al final el perjudicado fuera el propio partido socialista francés, me ha hecho volver varias veces sobre el asunto, o sea, lejos de despreciar esta opinión trato de contrastarla con la explicación que yo he dado varias veces, especialmente en un libro sobre Podemos, sobre la aparición y el desarrollo de este partido político.

Por eso, precisamente, permítanme, queridos lectores, un pequeño rodeo para abordar la ambigüedad de esa opinión defendida por personas, insisto, vinculadas, aunque parezca paradójico, antes a posiciones de derechas e incluso del PP que a opciones socialdemócratas. Reconozco que Podemos es, ciertamente, un partido extraño, y no sólo porque se conciba a sí mismo como una mediación de un movimiento social de carácter revolucionario para transformar radicalmente las bases de la sociedad española, sino porque su funcionamiento es más parecido al de una ameba que al de un órgano más desarrollado y vertebrado. Aparte de sus vínculos con los países del grupo ALBA o Irán, o sus relaciones con ETA, muchas circunstancias que rodean a este partido son inquietantes, raras, por ejemplo, su líder es un “hombre revolvedor”, como diría Paco Sosa Wagner, inspirándose en Gonzalo de Berceo; sus dirigentes principales son gente muy acomodada en el establecimiento social, pertenecen a una clase media o alta, pero su único objetivo es luchar porque los de abajo estén arriba mediante un proceso de plebeyización de la política. Acabar con las desigualdades, incluso al coste de la libertad –no se olvide su pretensión de controlar la libertad de prensa–, a través de la conquista democrática del poder es su principal objetivo.

Por otro lado, Podemos es un partido protegido o, al menos, no está mal visto por muchos medios de comunicación, e incluso hay un canal de televisión a su servicio, y un periodista tan aparentemente crítico como Pedro J. Ramírez, en su El Español, no sólo juega al ping-pong con su “revolvedor” líder, sino que justifica como un pecadillo venial la descalificación de la prensa libre que hizo recientemente Iglesias riéndose de una de sus redactoras. Es sabido por todos que el sistema entero de los medios de comunicación, en España, lejos de tratar con dureza a Podemos, tiene más de una deferencia con sus dirigentes, aunque a veces el periódico El País haya sido una excepción, recuerden, por ejemplo, la dureza editorial que utilizó contra Juan Carlos Monedero, cuando se conoció el comportamiento irregular de este antiguo dirigente de Podemos con la Hacienda Pública española.

Sin embargo, ninguna de esas notas sospechosas me lleva a pensar, en verdad, que Podemos haya sido un partido lanzado por el PP. Por mi parte he procurado estudiar a este partido sin caer en la ideología, o sea sin crearme una falsa conciencia, y con voluntad de comprensión política. He escrito, hace ya más de medio año, un libro sobre Podemos que nada tiene que ver con una toma de posición política de corte partidista, e intento entender el origen, desarrollo y asentamiento de Podemos en la democracia española. Antes que juzgar, criticar o prescribir, traté de estudiar el alojamiento de Podemos en el devenir de la democracia española. No enjuicié la moralidad de la ideología de Podemos, ni hice retratos psicológicos de sus dirigentes y menos evalué sus fuentes de financiación, sino que traté de alumbrar las vías que pudiera abrir o cerrar este partido político a la política española. No es neutral, sin embargo, mi libro, porque ponía en evidencia los motivos y las razones de Podemos en el tablero político nacional y, de paso, intentaba influir con argumentos para que afinasen sus objetivos, porque el autor no separa fácilmente el saber de la política de la propia acción política. Podemos vendría a ser, diría en apretada síntesis, el precipitado final, una suma, de una crisis política de carácter institucional, incapaz de satisfacer las demandas de quienes exigen un cambio social para enfrentar con eficacia y contundencia la corrupción del sistema política, y de una crisis económica, que cada día genera más desigualdad y pobreza.

El libro se publicó en junio de 2015 y en lo sustancial sigo, pues, estando de acuerdo con sus tesis básicas, a saber, este partido tiene su principal estro en la revuelta social del 15-M de 2011, ha venido para quedarse y devorar al PSOE, ha roto el sistema bipartidista, ha zarandeado la corrupción política, en fin, Podemos ha puesto en evidencia, casi ha hecho palpable, la crisis de legitimidad en la que había caído el sistema político español basado en el bipartidismo. Al lado de una crisis económica y social terrible, Podemos ha tenido la inmensa Fortuna, dicho en términos de Maquiavelo, de hallar un sistema político en descomposición, deslegitimado especialmente su fundamento bipartidista, incapaz de regenerarse a través de medidas institucionales. Este gran hallazgo, dicha o Fortuna, en el sentido de Maquiavelo, Podemos ha sabido dirigirlo con Virtus, o sea han sabido someter la ocasión terrible por la que atraviesa España en provecho propio. En pocas palabras, Podemos ha sabido imponer sus fines políticos: destrucción del bipartidismo para acabar con la corrupción y han elegido como principal enemigo al partido que sustenta el gobierno de España, el PP, aunque su objetivo a medio plazo sigue siendo la destrucción del PSOE.

Pues bien, amigos, todas esas hipótesis, inferencias, tesis, críticas, o como quieran llamarles, no valen demasiado por no decir nada, si fuera cierto, como decía al principio, que Podemos es un instrumento del PP, o mejor, del Gobierno del PP para mantenerse en el poder. Esta tesis, especialmente en el último mes, ha sido lanzada, explanada y desarrollada por muchos periodistas supuestamente serios y de gran prestigio; formulada de modos diferentes, pero con el mismo fondo, ha sido mantenida por Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez, Hermann Tertsch, Tomás Cuesta, Jesús Cacho, Julio Ariza, Inda y un largo etcétera… Periodistas, en fin, rigorosos que no han dejado de insistir en que Podemos es una “creación” del Gobierno del PP, que les ha dado todo tipo de facilidades, incluso poniendo a su disposición el Grupo de Atresmedia, especialmente la Sexta… Si esto fuera verdad, mis queridos lectores, entonces estaríamos ante un teatrillo para tener entretenido al buen pueblo español. Un engaño, un embeleco, una mentira para pastorear a los ciudadanos, porque ya tendrían pactado los dos protagonistas principales de la obra, Rajoy e Iglesias, una salida:elecciones anticipadas.

En fin, confieso que estoy fuera de juego, o mejor, ante la tesis de que Podemos es un instrumento del PP, prefiero reconocer de forma socrática que no hay clave para entender que está pasando hoy en España.

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